Análisis: Dragon Ball FighterZ

«FighterZ pone el listón muy alto para los juegos basados en anime, ya sean de lucha o no»
La nueva IP de la famosísima franquicia de Akira Toriyama viene de la mano de Namco Bandai y desarrollada por Arc System Works, una vieja conocida para los fans de los juegos de peleas.
Para los veteranos de los títulos de lucha y en especial en 2D, la desarrolladora Arc System Works es toda una referente en el género, habiendo dado a luz juegos como la saga Guilty Gear.
Para quien no lo sepa, Guilty Gear en un título de lucha 2D con estética anime basado en combos y con una jugabilidad exquisita y exigente. Un juego donde no vale con botonear a ver si hay suerte, cada movimiento ha de ser intencionado, medido y practicado hasta la perfección. Cuyo fin ultimo es, por supuesto, el competitivo online.
Y esta misma descripción nos vale para este Dragon Ball FighterZ, un título exigente en su jugabilidad, pero algo más accesible en primera instancia para atraer a los fans Goku y compañía.
Hasta la fecha el referente gráfico para juegos basados en un anime era la saga Naruto Ultimate Ninja Storm, un estilo cell-shading que representa batallas y escenas incluso mejor que el propio anime. Pero Arc System ha ido un paso más allá.
Se ha olvidado de los gráficos 3D y los amplios escenarios al estilo Xenoverse para volver a los orígenes, un escenario plano y desplazamientos en 2 dimensiones. Hasta aquí puedes pensar que es un paso atrás o solo para nostálgicos del género, pero nada mas lejos de la realidad.

«Decir que el juego deja en vergüenza a la propia seria sería, incluso, quedarse corto»

Ya veis como luce el título, con un estilo 2.5D extremadamente fiel al anime y que sinceramente, se ve mejor que una mejor película de animación de la propia serie. Una maravilla visual. Este FightersZ marca el nuevo estandarte de cómo debe lucir un videojuego basado en anime, mejor incluso que el propio anime. Impresionante.
Pero dejando los halagos visuales, que han sido sin duda el mayor aliciente para las ventas de este título, pasemos a su contenido.
Es un juego corto de contenido, con poco más que una veintena de personajes y otros tantos que vendrán en forma de DLC. Carece de transformaciones durante el combate y faltan algunos personajes icónicos  que probablemente aparezcan previo pago.
Los modos de juego no van mucho más allá, proponiéndonos un modo historia para el olvido y que se hace insufrible terminar por lo repetitivo que es. Modo práctica y duelo contra la máquina u otro jugador en local como era de esperar.
El modo por excelencia es el online, tanto que el propio lobby del juego es una sala online que compartiremos con otros jugadores. Esto se forja en una hoja de doble filo, por un lado los más entusiastas lo pasaran en grande con un juego muy pulido y repleto de combos en lo jugable  dándose de tortas con el resto del mundo vía online, pero por otro lado, la gente normal sufrirá paliza tras paliza y dejará el juego tras unas pocas horas, ya que el resto del contenido no merece la pena.
Al final esta segunda opción ha tomado una fuerte presencia, perdiendo el 90% de sus jugadores al poco de salir. Una pena ya que el juego tiene una gran calidad general.

«Existen las transformaciones pero solo como parte del Ataque final de algunos luchadores y después vuelven a la normalidad»
Y ¿esto porque ocurre?
Para explicarlo debemos adentrarnos en su jugabilidad.  Para atraer a un público masivo, Dragon Ball Fighterz no es solo sumamente visual si no también tremendamente accesible para un novato. El juego es absurdamente fácil en el modo historia y posee un sistema de autocombos y controles con los que haremos ataques y combos espectaculares a los pocos minutos de empezar a jugar.
Algo que pinta de maravilla hasta que llegas al online, donde los autocombos son basura, nadie los utiliza y donde tienes que aprender a jugar de verdad. Combos que ni el propio juego te enseña y que pueden alargarse hasta terminar con toda tu barra de vida sin darte ni una sola posibilidad de reacción. Algo que visto así nos hace entender el abandono en masa de la comunidad.
A día de hoy es casi imposible encontrar partida online a ciertas horas del día y mucho más encontrar un rival de nivel similar con quien divertirse sin recibir o propinar una soberana paliza.

«Así lucen los ataques finales. 
Un espectáculo»
NOTA
7

Una nota injusta si nos basamos en su jugabilidad y apartado visual sobresalientes pero que teniendo en cuenta su enfoque meramente online, dejando de lado el resto de modos a una casi falta de respeto al jugador y su escaso contenido que prevén ampliar mediante dlc, no me queda otra que bajarle mucho la calificación a este título. Una verdadera lástima.

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