¿Está Kingdom Hearts III a la altura de trece largos años de espera?
Ha sido una larga espera para los fans de una de las sagas más amadas y odiadas al mismo tiempo de la historia de los videojuegos. Trece largos años han sido los que separan su segunda entrega numerada de Playstation 2, con esta tercera entrega para PS4 y Xbox One. Intentaré en esta review despejar las dudas sobre si Kingdom Hearts 3 está a la altura de su larga espera y sus altísimas expectativas.
Suena casi irrisorio a estas alturas explicar de qué va Kingdom Hearts puesto que la mayoría de sus fans se criaron en la época dorada de Sony, pero por si viene alguien despistado a leer esto: Kingdom Hearts es una fusión entre los mundos de Disney y Final Fantasy que Square Enix realizó al principio de los años 2000. La premisa en la época era extremadamente llamativa, e inteligentemente atrajo a niños y mayores bajo una historia simple en su superficie y tremendamente complicada en su trasfondo. Ingredientes indispensables para divertir a los más jóvenes y alimentar a los fans de las aventuras de Final Fantasy.
Ya poco queda de la saga Final Fantasy en esta tercera entrega y menos aún simpleza en su argumento. Kingdom Hearts 3 no es un juego para nuevos jugadores, si no jugaste al menos a la saga numerada no te vas a enterar de nada de esta entrega. E incluso si como ha sido mi caso, has jugado a las dos primeras entregas numeradas es probable que termines el juego con más preguntas que respuestas.
El problema radica en todo lo que la franquicia Kingdom Hearts ha hecho desde el lanzamiento de su segunda entrega en 2005. Que si lanzamientos para portátiles, que si pseudo-películas, o directamente juegos de una calidad muy inferior a la saga numerada que solo los más fanáticos se atreverían a probar. La conclusión de esto es una historia tan absurdamente enrevesada e ininteligible que ni siquiera el apartado del menú principal donde se nos muestra en vídeos y de manera resumida todo lo acontecido en anteriores entregas nos esclarecerá mucho más nuestra visión de la historia. Aun con todo, gracias Square Enix por intentarlo.
Supongamos que no hemos jugado a ningún otro juego de la franquicia, ¿Es imprescindible haberlos jugado para disfrutar de este Kingdom Hearts 3? Bien, para entender la historia y disfrutar al 100% del juego, sí, sin duda. Pero si por el contrario nos atrae el juego por su apartado visual y sus mundos Disney tengo una buena noticia que daros.
«El toque realista en el apartado visual en el mundo de Piratas del Caribe «
Kingdom Hearts 3 es una maravilla visual y sus mundos Disney son los mejores que ha tenido nunca la saga. Empezando por un apartado gráfico precioso, cuidado y mimado al detalle y acompañado de unos casi 60 fps estables en las consolas actuales. Pasando por un diseño artístico impresionante que varía dependiendo del mundo en cual nos encontremos, ajustando su paleta de colores, tipo de iluminación o incluso el propio realismo de las texturas. Y terminando con un diseño de mundos vertiginoso, aprovechando casi en todo momento la verticalidad y la movilidad de Sora y sobre todo llevando al límite las capacidades técnicas actuales para traernos los mundos más grandes y detallados que ha habido en la saga.
Tras este despliegue de elogios me gustaría dar mi modesta opinión sobre cuál ha sido mi mundo favorito. Y es que no solo Toy Story es mi película predilecta, si no que su mundo creado en base a una juguetería con diferentes plantas y secciones de juguetes me ha dejado boquiabierto. No es simplemente un pasillo largo con zonas abiertas como en otros de los mundos que nos encontraremos en la aventura, si no que en Toy Story tendremos prácticamente toda la juguetería a la vista para orientarnos y decidir hacia dónde ir. Algo de lo que carecen el resto de mundo y que hace único al de Toy Story.
Con esto no quiero que se me malentienda, todos los mundos están mimados y cuidados al límite y todos tienen aspectos que los diferencian y los hacen únicos. Nunca tendremos esa sensación de deja-vu tras cada mundo, en la cual parece que estamos jugando lo mismo pero con texturas diferentes. Por poner otro ejemplo, el mundo de Piratas del caribe es un extenso mar que surcaremos con nuestro barco en busca de tesoros al más puro estilo AC Black Flag.
Aparcando por el momento sus mundos y sus gráficos sobresalientes es hora de darle el primer palito a KH3. Su banda sonora no está a la altura ni de lo que recuerdo en KH1 y KH2 ni de la última gran obra de Square Enix, Final Fantasy XV. He querido poner como ejemplo este último, un título que con todos sus problemas brilla de sobremanera en su apartado sonoro y que si bien este puede “arreglar” muchos de sus fallos imaginaos lo que se podría haber hecho en este KH3 con una banda sonora a la altura de las expectativas.
Y es que no solo falla en las composiciones propias de la saga si no que algunos de sus mundos Disney no se acompañan con su propia música como es el caso de Piratas del Caribe. Las melodías en los combates, los jefes finales o durante la propia exploración carecen de alma, no invitan a seguir jugando, no emocionan. Quiero salvar de la criba al famoso tema de Let it Go de Frozen, utilizado para comparar la cinemática del juego con la propia película (Impresionante la calidad visual del juego una vez más), la melodía de Toy Story, y las canciones originales Face my Tears o Don’t Think Twice de Hikaru Utada.
«Así de bien caracterizados están los personajes en el mundo de Toy Story. ¡Qué tiemble Pixar!»
Llegamos al apartado principal de todo videojuego, y uno especialmente controvertido en este título, la jugabilidad. Kingdom Hearts 3 no ha mejorado mucho jugablemente de lo que ya era Kingdom Hearts 2. Mejores gráficos, mayores mundos pero la base se mantiene. Es cierto que en muchos títulos que he analizado he defendido el hecho de mantener la esencia en la jugabilidad, pero estamos hablando de 13 años, estamos hablando de la jugabilidad de la segunda Playstation. Hay que exigirle un poco más.
El combate es excelente, como lo fue Kingdom Hearts 2, pero para los estándares de hace 10 o 15 años. A día de hoy tenemos un combate machaca botones (especialmente la A o la X según la consola) donde los combos se hacen de manera automática machacando dicho botón hasta el infinito. Podremos esquivar o bloquear de una manera aceptable pero nuestro movimiento en el aire se ve tosco y torpe. El sistema de progresión de habilidades se basa en habilidades pasivas en su mayoría que nos permitirán alargar el combo automáticamente, hacer más daño o aguantar más golpes. Lo mismo se aplica a los objetos equipables que nos darán stats y alguna característica pasiva.
El combate intenta salvarse a base de fuegos artificiales en forma de muchísimas habilidades coloridas que se activaran mientras golpeamos sin cesar. Ataques en atracciones luminosas, invocaciones de personajes Disney y ataques especiales con Donald y Goofy son unas de tantas habilidades que están ahí para divertir al jugador y tapar las carencias reales que tiene su sistema de combate muy poco ambicioso. Tras 13 largos años parece no haberse despejado la duda que ya hubo en su día, ¿Kingdom Hearts es un rpg o un hack and slash?
Claro queda que su profundidad como rpg se perdió desde el primer juego, aun así mantiene su esencia de rpg simplificado para niños, pero no puede ni soñar competir con los verdaderos titanes del género. Nadie jugó nunca KH por su sistema de rpg, lo hacíamos por su sistema de combate.
En una época donde el combate por turnos era la norma, este título lo revolucionó todo. Pero ya era hora de evolucionar. Una evolución que debería haberse dado hacia el género del hack and slash a mi parecer. Parecerse más a un Devil May Cry, con sus combos manuales y su sistema de progresión que nos permitiese hacer más combos, fusionado con el rpg simplificado de la saga Kingdom Hearts hubiera sido la clave de este título. Pero solo nos queda soñar.
«El mundo de Frozen es el que se usó para la comparativa entre el videojuego y la película.»
Sin embargo, esto no era lo peor. Esto tan sólo era el sueño de un fan que deseaba ver una evolución tras una larga espera, cuyo resultado ha sido satisfactorio, pero no el mejor que se podría haber concebido.
Lo peor viene de la mano del ritmo del videojuego. Un ritmo marcado a golpe de cinemática, generando una linealidad demasiado molesta en ocasiones y que nos hará dejar el mando hasta 20 minutos en la mesa mientras vemos la película que Nomura nos tenía deparada. Las cinemáticas son el cáncer de este juego. Aparecen tras cada batalla, tras cada paso, tras cada esquina. ¿Creías que ya era el momento de explorar? ¡Pues toma cinemática de 25 minutos! ¿Ya puedo ir a por algunos coleccionables? Iluso, deja el mando en la mesa y ve por palomitas que voy a contarte no sé qué rollo de los sincorazones sin cuerpo con emociones negativas.
¿Y en qué deriva todo esto? En que de las 25 horas que me ha llevado pasarme el juego, probablemente más de 10 hayan sido de cinemáticas tediosas. Cinemáticas que por un lado son fantásticas en su diseño y apartado visual pero que por otro lado sobran en su mayoría y se podrían haber llevado de otra manera.
Ah, se me olvidaba: La dificultad es un chiste. Un chiste de mal gusto en el que ni siquiera el modo más exigente nos pondrá en aprietos en ningún momento. Esto no es hacer un juego asequible para los más pequeños de la casa, esto es no saber diseñar niveles. Un problema que ya arrastraba desde KH2 y que debe ser demasiado complejo para arreglarlo en «solo» 13 años. Seguramente se añada post-lanzamiento un modo Maestro donde moriremos de 2 golpes sin importar el equipo o el nivel. Buen trabajo Nomura, gracias por tanto.
«Sistema de combate basado en lucecitas y frenetismo pero escaso de profundidad y disciplina»
Tras toda esta sangre y como siempre me gusta acabar con lo bueno, me he reservado lo mejor para el final. Kingdom Hearts 3 es un juego tremendamente divertido. Ni siquiera el combate automático o las cinemáticas demasiado extensas y frecuentes han podido reventar su diversión. Por supuesto esto dice más de lo que podría haber sido que de lo que actualmente es pero es una buena lanza a la que agarrarse.
Una jugabilidad frenética, acompañada por un apartado visual y artístico impresionante dotan al título de esa chispa que no muchos juegos tienen. La capacidad de hacer sentir al jugador más y más ganas de seguir jugando. Cabe destacar que el juego se hace incluso más divertido y disfrutable una vez terminado y cuando todos los mundos están a disposición de recorrerlos a nuestro gusto, buscando coleccionables y realizando el contenido end-game. Echo en falta quizá algo más de contenido final, que no descarto que se añada en futuros dlc. Por último, unos jefes finales para el recuerdo en su mayoría tanto por su diseño como por sus mecánicas, hacen un título irregular en algunos parámetros pero bastante sólido en aspectos generales
NOTA FINAL
8
Recomendado para todo fan de la saga que al menos haya jugado a los dos títulos númerados del universo Kingdom Hearts. Para los nuevos jugadores les recomendaría jugar a los títulos anteriores primero, gracias a las remasterizaciones 1.5, 2.5 y 2.8 que hay en el mercado. Aunque si en general te atraen solo los mundos Disney y solo quieres disfrutar su apartado visual y combate, prepara unas buenas palomitas para las cinemáticas o sáltatelas directamente.
Sea cual sea tu caso, es un muy buen juego que ha cumplido muchas de las expectativas tras 13 años de espera pero que en ocasiones peca de extremadamente conservador. Por lo tanto, si eres fan este juego te parecerá un notable alto o incluso sobresaliente. Pero si vienes de nuevas no creo que le dieras más de un 7.











