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Análisis: Kingdom Hearts 3

 
¿Está Kingdom Hearts III a la altura de trece largos años de espera?


Ha sido una larga espera para los fans de una de las sagas más amadas y odiadas al mismo tiempo de la historia de los videojuegos. Trece largos años han sido los que separan su segunda entrega numerada de Playstation 2, con esta tercera entrega para PS4 y Xbox One. Intentaré en esta review despejar las dudas sobre si Kingdom Hearts 3 está a la altura de su larga espera y sus altísimas expectativas.
Suena casi irrisorio a estas alturas explicar de qué va Kingdom Hearts puesto que la mayoría de sus fans se criaron en la época dorada de Sony, pero por si viene alguien despistado a leer esto: Kingdom Hearts es una fusión entre los mundos de Disney y Final Fantasy que Square Enix realizó al principio de los años 2000. La premisa en la época era extremadamente llamativa, e inteligentemente atrajo a niños y mayores bajo una historia simple en su superficie y tremendamente complicada en su trasfondo. Ingredientes indispensables para divertir a los más jóvenes y alimentar a los fans de las aventuras de Final Fantasy.
Ya poco queda de la saga Final Fantasy en esta tercera entrega y menos aún simpleza en su argumento. Kingdom Hearts 3 no es un juego para nuevos jugadores, si no jugaste al menos a la saga numerada no te vas a enterar de nada de esta entrega. E incluso si como ha sido mi caso, has jugado a las dos primeras entregas numeradas es probable que termines el juego con más preguntas que respuestas.
El problema radica en todo lo que la franquicia Kingdom Hearts ha hecho desde el lanzamiento de su segunda entrega en 2005. Que si lanzamientos para portátiles, que si pseudo-películas, o directamente juegos de una calidad muy inferior  a la saga numerada que solo los más fanáticos se atreverían a probar. La conclusión de esto es una historia tan absurdamente enrevesada e ininteligible que ni siquiera el apartado del menú principal donde se nos muestra en vídeos y de manera resumida todo lo acontecido en anteriores entregas nos esclarecerá mucho más nuestra visión de la historia. Aun con todo, gracias Square Enix por intentarlo.
Supongamos que no hemos jugado a ningún otro juego de la franquicia, ¿Es imprescindible haberlos jugado para disfrutar de este Kingdom Hearts 3? Bien, para entender la historia y disfrutar al 100% del juego, sí, sin duda. Pero si por el contrario nos atrae el juego por su apartado visual y sus mundos Disney tengo una buena noticia que daros.
«El toque realista en el apartado visual en el mundo de Piratas del Caribe «
Kingdom Hearts 3 es una maravilla visual y sus mundos Disney son los mejores que ha tenido nunca la saga. Empezando por un apartado gráfico precioso, cuidado y mimado al detalle y acompañado de unos casi 60 fps estables en las consolas actuales. Pasando por un diseño artístico impresionante que varía dependiendo del mundo en cual nos encontremos, ajustando su paleta de colores, tipo de iluminación o incluso el propio realismo de las texturas. Y terminando con un diseño de mundos vertiginoso, aprovechando casi en todo momento la verticalidad y la movilidad de Sora y sobre todo llevando al límite las capacidades técnicas actuales para traernos los mundos más grandes y detallados que ha habido en la saga.
Tras este despliegue de elogios me gustaría dar mi modesta opinión sobre cuál ha sido mi mundo favorito. Y es que no solo Toy Story es mi película predilecta, si no que su mundo creado en base a una juguetería con diferentes plantas y secciones de juguetes me ha dejado boquiabierto. No es simplemente un pasillo largo con zonas abiertas como en otros de los mundos que nos encontraremos en la aventura, si no que en Toy Story tendremos prácticamente toda la juguetería a la vista para orientarnos y decidir hacia dónde ir. Algo de lo que carecen el resto de mundo y que hace único al de Toy Story.
Con esto no quiero que se me malentienda, todos los mundos están mimados y cuidados al límite y todos tienen aspectos que los diferencian y los hacen únicos. Nunca tendremos esa sensación de deja-vu tras cada mundo, en la cual parece que estamos jugando lo mismo pero con texturas diferentes. Por poner otro ejemplo, el mundo de Piratas del caribe es un extenso mar que surcaremos con nuestro barco en busca de tesoros al más puro estilo AC Black Flag.
Aparcando por el momento sus mundos y sus gráficos sobresalientes es hora de darle el primer palito a KH3. Su banda sonora no está a la altura ni de lo que recuerdo en KH1 y KH2 ni de la última gran obra de Square Enix, Final Fantasy XV. He querido poner como ejemplo este último, un título que con todos sus problemas brilla de sobremanera en su apartado sonoro y que si bien este puede “arreglar” muchos de sus fallos imaginaos lo que se podría haber hecho en este KH3 con una banda sonora a la altura de las expectativas.
Y es que no solo falla en las composiciones propias de la saga si no que algunos de sus mundos Disney no se acompañan con su propia música como es el caso de Piratas del Caribe. Las melodías en los combates, los jefes finales o durante la propia exploración carecen de alma, no invitan a seguir jugando, no emocionan. Quiero salvar de la criba al famoso tema de Let it Go de Frozen, utilizado para comparar la cinemática del juego con la propia película (Impresionante la calidad visual del juego una vez más), la melodía de Toy Story, y las canciones originales Face my Tears o Don’t Think Twice de Hikaru Utada. 
«Así de bien caracterizados están los personajes en el mundo de Toy Story. ¡Qué tiemble Pixar!»
Llegamos al apartado principal de todo videojuego, y uno especialmente controvertido en este título, la jugabilidad. Kingdom Hearts 3 no ha mejorado mucho jugablemente de lo que ya era Kingdom Hearts 2. Mejores gráficos, mayores mundos pero la base se mantiene. Es cierto que en muchos títulos que he analizado he defendido el hecho de mantener la esencia en la jugabilidad, pero estamos hablando de 13 años, estamos hablando de la jugabilidad de la segunda Playstation. Hay que exigirle un poco más.

El combate es excelente, como lo fue Kingdom Hearts 2, pero para los estándares de hace 10 o 15 años. A día de hoy tenemos un combate machaca botones (especialmente la A o la X según la consola) donde los combos se hacen de manera automática machacando dicho botón hasta el infinito. Podremos esquivar o bloquear de una manera aceptable pero nuestro movimiento en el aire se ve tosco y torpe. El sistema de progresión de habilidades se basa en habilidades pasivas en su mayoría que nos permitirán alargar el combo automáticamente, hacer más daño o aguantar más golpes. Lo mismo se aplica a los objetos equipables que nos darán stats y alguna característica pasiva.
El combate intenta salvarse a base de fuegos artificiales en forma de muchísimas habilidades coloridas que se activaran mientras golpeamos sin cesar. Ataques en atracciones luminosas, invocaciones de personajes Disney y ataques especiales con Donald y Goofy son unas de tantas habilidades que están ahí para divertir al jugador y tapar las carencias reales que tiene su sistema de combate muy poco ambicioso. Tras 13 largos años parece no haberse despejado la duda que ya hubo en su día, ¿Kingdom Hearts es un rpg o un hack and slash?
Claro queda que su profundidad como rpg se perdió desde el primer juego, aun así mantiene su esencia de rpg simplificado para niños, pero no puede ni soñar competir con los verdaderos titanes del género. Nadie jugó nunca KH por su sistema de rpg, lo hacíamos por su sistema de combate. 
En una época donde el combate por turnos era la norma, este título lo revolucionó todo. Pero ya era hora de evolucionar. Una evolución que debería haberse dado hacia el género del hack and slash a mi parecer. Parecerse más a un Devil May Cry, con sus combos manuales y su sistema de progresión que nos permitiese hacer más combos, fusionado con el rpg simplificado de la saga Kingdom Hearts hubiera sido la clave de este título. Pero solo nos queda soñar.
«El mundo de Frozen es el que se usó para la comparativa entre el videojuego y la película.»
Sin embargo, esto no era lo peor. Esto tan sólo era el sueño de un fan que deseaba ver una evolución tras una larga espera, cuyo resultado ha sido satisfactorio, pero no el mejor que se podría haber concebido.
Lo peor viene de la mano del ritmo del videojuego. Un ritmo marcado a golpe de cinemática, generando una linealidad demasiado molesta en ocasiones y que nos hará dejar el mando hasta 20 minutos en la mesa mientras vemos la película que Nomura nos tenía deparada. Las cinemáticas son el cáncer de este juego. Aparecen tras cada batalla, tras cada paso, tras cada esquina. ¿Creías que ya era el momento de explorar? ¡Pues toma cinemática de 25 minutos! ¿Ya puedo ir a por algunos coleccionables? Iluso, deja el mando en la mesa y ve por palomitas que voy a contarte no sé qué rollo de los sincorazones sin cuerpo con emociones negativas.
¿Y en qué deriva todo esto? En que de las 25 horas que me ha llevado pasarme el juego, probablemente más de 10 hayan sido de cinemáticas tediosas. Cinemáticas que por un lado son fantásticas en su  diseño y apartado visual pero que por otro lado sobran en su mayoría y se podrían haber llevado de otra manera.

Ah, se me olvidaba: La dificultad es un chiste. Un chiste de mal gusto en el que ni siquiera el modo más exigente nos pondrá en aprietos en ningún momento. Esto no es hacer un juego asequible para los más pequeños de la casa, esto es no saber diseñar niveles. Un problema que ya arrastraba desde KH2 y que debe ser demasiado complejo para arreglarlo en «solo» 13 años. Seguramente se añada post-lanzamiento un modo Maestro donde moriremos de 2 golpes sin importar el equipo o el nivel. Buen trabajo Nomura, gracias por tanto.
«Sistema de combate basado en lucecitas y frenetismo pero escaso de profundidad y disciplina»
Tras toda esta sangre y como siempre me gusta acabar con lo bueno, me he reservado lo mejor para el final. Kingdom Hearts 3 es un juego tremendamente divertido. Ni siquiera el combate automático o las cinemáticas demasiado extensas y frecuentes han podido reventar su diversión. Por supuesto esto dice más de lo que podría haber sido que de lo que actualmente es pero es una buena lanza a la que agarrarse.
Una jugabilidad frenética, acompañada por un apartado visual y artístico impresionante dotan al título de esa chispa que no muchos juegos tienen. La capacidad de hacer sentir al jugador más y más ganas de seguir jugando. Cabe destacar que el juego se hace incluso más divertido y disfrutable una vez terminado y cuando todos los mundos están a disposición de recorrerlos a nuestro gusto, buscando coleccionables y realizando el contenido end-game. Echo en falta quizá algo más de contenido final, que no descarto que se añada en futuros dlc. Por último, unos jefes finales para el recuerdo en su mayoría tanto por su diseño como por sus mecánicas, hacen un título irregular en algunos parámetros pero bastante sólido en aspectos generales

NOTA FINAL

8
Recomendado para todo fan de la saga que al menos haya jugado a los dos títulos númerados del universo Kingdom Hearts. Para los nuevos jugadores les recomendaría jugar a los títulos anteriores primero, gracias a las remasterizaciones 1.5, 2.5 y 2.8 que hay en el mercado. Aunque si en general  te atraen solo los mundos Disney y solo quieres disfrutar su apartado visual y combate, prepara unas buenas palomitas para las cinemáticas o sáltatelas directamente.
Sea cual sea tu caso, es un muy buen juego que ha cumplido muchas de las expectativas tras 13 años de espera pero que en ocasiones peca de extremadamente conservador. Por lo tanto, si eres fan este juego te parecerá un notable alto o incluso sobresaliente. Pero si vienes de nuevas no creo que le dieras más de un 7.

Análisis: God of War 3

«La culminación de la venganza de Kratos»
Desde sus dos primeras entregas, la saga God of War se convirtió en un referente en su género. Un género que realmente mezclaba la jugabilidad de un hack and slash con ciertos puzles, junto a un protagonista carismático y mucha, mucha brutalidad. De ese coctel salió Kratos, nuestro espartano favorito y sin duda un tipo al que sería mejor no deberle dinero.
Kratos llevaba machacando a seres del olimpo durante dos juegos, primero cargándose a todo lo que se le ponía por delante para matar a Ares, y no contento con ello, ahora su objetivo es Zeus, que se la jugó en la segunda entrega y se fue de rositas.
Para ello, en esta aventura Kratos se llevará por delante a todo el Olimpo, a los titanes y al mundo entero si hace falta. God of War 3 es el juego con mejor narrativa de la saga y sin duda el más espectacular y brutal.
Unos gráficos de Playstation 7 que siguen siendo geniales a día de hoy hicieron de este título un referente de su generación, un rival imposible de batir en PS3. La brutalidad desmedida con la que nuestro espartano trata a sus víctimas ya era impresionante en playstation 2, pero este salto de calidad técnica era lo que necesitaba para ser todavía más BRUTAL.
A Kratos le acompañan dos las espadas del caos, con las que propagará el amor a su paso por el Olimpo y el Hades. Una jugabilidad a la altura de un hack and slash y unos combates espectaculares, llenos de remates, decapitaciones, desmembramientos y mucha, mucha sangre. Todo en este juego acompaña la imagen que nos quieren mostrar de Kratos.
Entre sus defectos podemos contar con una escasa duración en comparación al resto de la saga, que se compensa con un mucho mejor ritmo de juego y cinemáticas. Algunos puzles que no llegan al nivel de lo esperado y son demasiado sencillos en su mayoría. Y un plataformeo no demasiado conseguido que no es sobresaliente pero si un sobrado notable.
Algo que si se echa de menos es la mayor variedad de armas y mejoras, ya que no innova nada respecto a sus anteriores entregas y, sinceramente, esperábamos algo más. Un título en conjunto muy continuista, pero que lejos de ser malo, es más Kratos y más God of War, y eso es sinónimo de calidad.
NOTA FINAL

9
El mejor God of War de la saga en todos los aspectos. Pierde en duración y peca de continuista pero en ningún caso desmerece la valoración global del título. Santa Mónica Studios cierra la saga de God of War en el Olimpo y ahora nos pone la miel en los labios con el regreso de Kratos en la mitología nórdica.

Análisis: Far Cry 3

“Ubisoft demuestra que, cuando quiere, sabe hacer buenos juegos”
Y así como reza el título, Ubisoft nos brinda un muy buen título del genero “first person shooter” fusionado con un mundo abierto increíblemente potente en su apartado gráfico y repleto de cosas por hacer.
Encarnamos a un joven que ve sus vacaciones idílicas con sus amigos truncadas por un grupo de piratas encabezados por Vaas, un villano que recordaremos. Jason, nuestro personaje, se convertirá en un guerrero para salvar a sus amigos y a los demás habitantes de la isla de la opresión de Vaas y sus hombres.
El argumento es interesante, muy del palo de una típica película adolescente de los 90, pero cumple bien su función y nos engancha desde el primer momento. Una isla paradisíaca, unos gráficos de infarto y unas misiones que nos irán contando la historia con bastante buen ritmo. Es poco más lo que se le puede pedir a un shooter.
Siguiendo con lo argumental, el desarrollo de nuestro personaje a lo largo de la aventura será muy controvertido, ayudado siempre por su enemigo Vaas, un villano algo tarado que nos viene como anillo al dedo para esta loca aventura. No brilla tanto el segundo villano del título, Hoyt, que después de vencer a Vaas hace que el juego vaya cuesta abajo en lo narrativo.

La jugabilidad es bastante buena en conceptos generales, y las misiones y actividades secundarias resultan atractivas las primeras ocasiones. Pero como siempre, Ubisoft peca de excesos y estas misiones se harán tediosas y repetitivas hasta la saciedad. Algo que solo los más entusiastas del título querrán completar.
Lo malo es que necesitaremos bastantes mejoras para que el progreso en la aventura sea amable con nosotros. Sino deberemos conformarnos con las migajas y armas que nos irán dejando los enemigos, dejando los mejores complementos para los que gusten farmear. Tendremos un árbol de habilidades a mejorar, por supuesto, pero las mejoras para llevar mas armas o más balas las tendremos que craftear cazando, algo que rompe totalmente el énfasis argumental de la historia principal.
Otra mecánica que no me ha gustado nada es la de curarseinyectándose jeringuillas o en su defecto vendándose las heridas en tiempo real durante el combate, cada vez que queramos. Hasta prefiero la vida regenerativa, al menos no tengo que pulsar un botón para curarme, total me voy a curar igual.
La IA y el diseño de enemigos es muy pobre, algo que ya aburre mencionar en todos los títulos de Ubisoft. Parece mejor aplaudir cuando unos de sus juegos traigan una IA y unos acabados en los NPC a la altura del resto del conjunto. Acompañado, como no podía ser de otra forma, por una simpleza que roza lo absurdo en cuanto a llevarnos de la manita a todos lados, dejando la sensación de exploración para otra ocasión y tener un mapa totalmente desaprovechado para tan solo ir de aquí para allá sin nada más que descubrir.
NOTA FINAL

8
Un muy buen juego, empañado como siempre por los fallos de Ubisoft. Aun con los mismos errores de siempre es un juego muy disfrutable, con una historia a la altura y tremendamente divertido si queremos jugar de una manera desenfadada y hacer un rato el cabra por una isla paradisiaca. Mención especial a ciertas misiones principales que son realmente buenas y divertidas de jugar.

Análisis: The Witcher 3

“Un ejemplo de cuanto más, mejor”
Con esta sencilla premisa se podría definir todo el título de CD Projekt RED. La compañía polaca, creadora de las dos anteriores entregas de la saga del brujo de Rivia, nos brinda la tercera entrega de una saga que ha ido claramente de menos a más en todos sus aspectos. Aunque para algunos, más no es siempre sinónimo de mejor.
El juego de CD Projeckt RED y ganador del GOTY del año 2015me ha dejado sensaciones irregulares a lo largo de sus más de 80 horas de juego para terminar sus misiones principales, expansiones incluidas, y un elenco de misiones secundarias muy bien narradas junto a millones de recados, contratos y cosas por hacer en un vastísimo mapa de mundo abierto.
Por un lado, el título del estudio polaco se sustenta en 3 pilares fundamentales, que nos demuestran que cuando el estudio se plantea hacer algo bien, es un equipo difícil de batir. Primero he de mencionar la narrativa, llevada al máximo exponente en este juego y muy por encima de lo visto anteriormente en el mundo de los videojuegos, una historia principal con fuerte guion y diferentes finales unida a una multitud de tareas secundarias y toma de decisiones que, por regla general, posee una base narrativa basada en los libros de Geralt de Rivia y que nos enseña como reformular los encargos de menor importancia en un videojuego para hacerlos algo más atractivos. Salvando la disonancia entre la prisa que nos mete la historia principal y el relax de los encargos secundarios tenemos un montón de historias tremendamente disfrutables.
Los gráficos lucen escandalosamente bien, siendo aun a fecha de 2018 un referente de potencia gráfica en PC para los videojuegos de mundo abierto. Sin embargo, lo que realmente da color a lo anteriormente mencionado es una ambientación de lujo, nunca antes llevada a tal extremo en un título de esta índole. Todo en el mundo representado en The Witcher 3 parece estar vivo, desde los aldeanos haciendo sus quehaceres o durmiendo, hasta el mecer de los arboles cuando el viento se levanta. Es un gozo para los sentidos y desde luego un título que merece la pena jugar aunque solo sea por sumergirse en su mundo unas cuantas horas ya que ninguna descripción posible le hará justicia a lo que CD Projekt RED ha creado. Sin duda la experiencia más cercana a ser el protagonista de los libros de Andrzej Sapkowski.
Por otro lado y sin embargo, The Witcher 3 tiene matices que pueden no ser del agrado de todos, entre ellos, un servidor. Con esta tercera entrega de la IP polaca, parece que el equipo de desarrollo tuvo un eslogan en la oficina: “Cuanto más, mucho mejor”
Y con esta idea dieron a luz un mundo muy grande, demasiado grande y llego de misiones, demasiadas misiones. Esto no es necesariamente algo malo, esto es simplemente relleno para que su juego pase de durar 50 horas a más de 300.  El título está repleto de cinemáticas que no muestran demasiado ni están lo suficientemente trabajadas, conversaciones muy interesantes pero demasiado largas y muchas, muchas, pero muchas misiones y encargos con una excelente narrativa, pero repetitivas en el apartado jugable.
Todos los contratos de brujo, por ejemplo, se basan en hablar con el contratista, ir a una zona, investigar con nuestros sentidos de brujo mientras Geralt va diciendo cosas y después de un rato nos enfrentaremos a algún monstruo, lo mataremos y nos pagarán. Puede que 4 o 5 veces esté bien, sobre todo si los monstruos tuviesen unas mecánicas de combate y diseños únicos, pero es que se repiten una y otra vez los 6 o 7 tipos de monstruos, en más de 50 misiones.
Y esto nos lleva de cabeza al sistema de combate, un sistema que no está a la altura de lo que tenemos en la industria. La saga Souls ya nos enseñó cómo hacer un combate táctico que nos presente un reto y si se opta por el dinamismo y las tortas hay muchos hack and slash que lo han hecho realmente bien. The Witcher 3 se queda en tierra de nadie con un combate monótono que además no evoluciona en absoluto al subir nuestro nivel. Empezamos siendo un brujo con cinco hechizos y dos espadas a nivel 1 y terminaremos siendo un brujo con los mismos cinco hechizos y dos espadas a nivel 50.
En lo personal, me indigna que se venda este juego como la experiencia definitiva de profundidad en un rpg, cuando la personalización y el combate son tan escasos. Y no es que eche en falta jugar con Geralt equipado con un bastón de mago, si no que este título no necesita este sistema de rpg tan “profundo” y que bien se podría haber buscado esa profundidad en el combate, o la exploración. Una exploración que nos hará desarrollar cierto síndrome de Diógenes puesto que nos pasaremos horas recogiendo  y robando todo lo que veamos, desde comida hasta flores, acabando con un inventario con miles de objetos que ni sabemos para que sirven ni nos interesa en absoluto. La ausencia de sigilo y el abuso desmedido de la investigación con los sentidos de brujo se añaden a un elenco de fallos no determinantes pero si molestos.
Por ultimo tenemos un control de personaje bastante pobre, que no responde del todo bien a los controles y unas animaciones que a veces son realmente malas. Y no olvidemos los bugs, fallos por lo que se ha crucificado a otros títulos de índole similar en los últimos años y que en The Witcher 3 son constantes y en ocasiones no solo estéticamente divertidos si no que llegan a impedir el desarrollo de alguna misión haciéndose necesario cargar la partida y perder los progresos. Algo como digo con lo que no se ha tenido tanta consideración en títulos como los de la empresa Ubisoft pero que parece que con CD Projekt RED se hace la vista gorda.
NOTA FINAL

9
Los puntos positivos de este The Witcher 3 superan con creces a los fallos y puntos negativos en esta review, pero me gusta dejar presente los problemas y elementos a mejorar que la prensa parece olvidar cuando se trata de un título excelente. Sin duda un título sobresaliente aunque no sé si justo merecedor del GOTY 2015 frente a los titanes a los que se enfrentaba. Lo que sí es seguro es que si lo que buscas es la propuesta de un mundo abierto, con buena narrativa y mejor ambientación y quieres que te dure horas y horas aunque eso conlleve repetir un poco, este juego es lo mejor que existehasta la fecha.

Crítica: Los 3 cambios que harían que Overwatch fuese el rey de los E-sports.

Si bien ya he criticado a Blizzard y a Overwatch en varias ocasiones no puedo olvidarme de las cosas que si hace bien. Como Blizzard dio el pistoletazo de salida con un tráiler que hizo las delicias de muchos. Un «Shooter» fusionado con «MOBA». Heroes distintos con habilidades distintas, personalidades únicas y diseños increíbles.
Blizzard lo había vuelto a hacer.  Los creadores de sagas como Warcraft o Diablo se habían vuelto a sacar la… creatividad de la nada para ponernos la miel en los labios a los amantes de los “MOBA” y a los del “Shooter” por igual. Pero no es oro todo lo que reluce.
De esto ya hace un año y medio. Y huelga decir que el lanzamiento de Overwatch fue un exitazo. Si no me equivoco ya supera los 35 millones de jugadores en todas las plataformas y es algo de lo que pocos títulos pueden presumir.
Pero esto no lo exime que el juego el día de lanzamiento fuese una castaña. Pero una castaña de las malas. Con apenas héroes, poquísimos modos de juego, sin modo competitivo de lanzamiento…  Y que solo llega a “Shooter” mediocre y de “MOBA” mejor ni hablamos. En fin, un juego a medio hacer.
Pero ya paro, ya paro, que esta entrada no es para criticar a Blizzard si no para poner sobre la mesa unos cambios, que a mi parecer pondrían a este juego en el top de los deportes electrónicos:

Balance de Heroes: Un buen e-sport requiere un balance de héroes exhaustivo, algo que a día de hoy no está haciendo la empresa californiana. Comenzando por retocar los héroes más desnivelados del juego y pasando por añadir más formas de juego competitivas dando así más posibilidades al resto de héroes. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo pero Activision tiene medios para poner gente a trabajar en ello. 25 héroes son más fáciles de balancear que 130.
Selector de roles: Es cierto que la idea de poder cambiar de héroe y rol en cualquier momento de la partida para ayudar a nuestro equipo a ganar se ve muy bien sobre el papel. Pero nada más lejos de la realidad, esta opción crea más conflictos y peleas entre los jugadores que se cambian de rol cuando se aburren o solamente para fastidiar. Es por eso que un selector de rol para cada partida, donde se permitiese al jugador cambiar de héroe dentro del mismo rol, pero no de rol en sí, sería beneficioso para el juego. Además de que el juego obligaría a llevar una configuración adecuada, o lo que es lo mismo que no pueda haber 5 roles de ataque en un mismo equipo y se hagan necesarios Apoyos y Tanques. Blizzard tiene que dar el brazo a torcer en esta idea si quiere que su juego tenga seriedad en el modo “Partida Clasificatoria” cuando se juega con desconocidos.
Desarrollo del Heroe In-Game: Juegos que han copiado a Overwatch han sabido hacer esto si recurrir  a demasiadas complejidades. Es el caso de Paladins con su sistema de cartas. Items, cartas, niveles, talentos… Da igual de qué forma se añada pero veo muy necesario incluir esta profundidad al juego. Hacer que cada héroe se adapte aún más al jugador y a la partida. Talentos de regeneración pasiva, más daño, más defensa, barreras, velocidad de movimiento y muchos más son los atributos que se podrían mejorar con cartas, talentos o ítems y que como vemos en Paladins compaginan perfectamente con la filosofía y estilo de juego haciéndolo más estratégico y más profundo.

Reflexión: Dark Souls 3. El juego que destruyó mi vida.

Amado por muchos y odiado por más. Así se define cualquiera de los títulos de la saga Souls.
Una oda a la paciencia y a la desesperación por partes iguales. Un juego capaz de sacar lo peor de uno mismo para después hacerte llorar como un niño al vencer al jefe que te derrotó las 99 veces anteriores.
Y es que el juego se divierte manipulando nuestros sentimientos de una forma que ni los grumos más traicioneros del colacao podrían soñar con hacer. Si, esos grumos traidores que parece que ya no están y cuando le das el buche aparecen el tu boca y te hacen forzar esa expresión de: -“Puaaaaggg, con que estabas ahí pequeño rufián”
Al principio yo era feliz, jugaba a juegos de gente feliz, y me sentía feliz con mis progresos. Y un día apareció Dark Souls 3. No, no había jugado demasiado al 1 ni al 2 anteriormente. Eran toscos y visualmente horribles. Los probé pero la dificultad no la veía justa, mi personaje era torpe, los enemigos se acumulaban y había que retroceder, dar un golpe y retroceder más para matar a unos tristes esqueletos.
Dark Souls 3 lo cambió todo. Era ágil. Mi personaje hacía lo que yo le decía. Y estéticamente era increíble. Decidí darle una oportunidad.
Idiota de mí y maldito el día en que ese juego llegó a mi vida. Ahora todo es Dark Souls. Todos los juegos copian a Dark Souls y ninguno llega a ser como Dark Souls. Este juego ha oscurecido mi alma… Joder, lo he vuelto a hacer.
Al principio es duro, no os voy a engañar. Pero una vez entiendes tus atributos, mejoras tus frascos de vida, dominas las mecánicas y tienes un arma decente el juego se vuelve más divertido por momentos y de forma exponencial. Todo esto con ayuda de guías, videos, foros…
Matar bosses se convierte en una delicia, esquivar en el momento justo, hacer un parry o reventar al dragón de turno con unas espadas duales +9  cubiertas de rayo causa una sensación demasiado placentera para ser descrita.
Después de varias vueltas a este Dark Souls 3, el resto de títulos me saben a poco. Ya no quiero que me cuenten milongas, rescatar a la hija del panadero, ni vivir una historia de paladines +7 que vencen a brujos +5 con mucha brujería y con burbujas de sanación. Solo quiero que me lo pongan difícil, que me tenga que pensar una estrategia para afrontar los combates y buscar el camino por dónde ir. Y todo eso sin recurrir a la dificultad artificial de los juegos en el modo “Dios, ultra-mega difícil de la muerte-pesadilla” donde si un enemigo nos mira mal ya empieza a cargar la pantalla de “cargar desde el último punto de control”.
Ya nunca volveré a ser feliz con un juego como lo era antes. Con una historia, con una buena cinemática. Ya solo quiero Dark Souls… Creo que incluso jugare al primero, aunque sea lento y tosco y se vea como el canal+ codificado.
Dark Souls ha destrozado mi vida.

Análisis: Dark Souls 3

La culminación de una saga que empezó casi como juego indie y que ha terminado siendo un referente en el mundo de los videojuegos.  Llegando al punto en que todo RPG moderno absorbe una o varias mecánicas de esta saga. Sobre todo el sistema de combate.
Es difícil analizar este juego debido a que gran parte de su magia reside en las emociones que experimenta el jugador al estar dentro de él. Y eso es algo que sólo uno mismo puede experimentar.
Empecemos por la parte más objetiva:
  • El apartado visual es una maravilla. No goza de la potencia bruta de The Witcher 3 u otros referentes de esta generación, pero su apartado artístico es abrumador y la potencia de la que dispone le permite reflejar de manera excelente lo que quiere transmitir. Decrepitud, oscuridad, decadencia incluso algunos toques de miedo. Algo que en anteriores juegos de From Software no estaba tan logrado y que con la llegada de, primero Bloodborne y luego Dark Souls 3 se muestra un apartado gráfico que realmente hace justicia con lo que nos quiere contar. Una mención especial a los diseños de bosses, increíbles.
  • La jugabilidad mejora, y mucho. Dotando al juego de velocidad como ya lo hizo Bloodborne pero sin perder la esencia de su alma oscura, este Dark Souls 3 combina a la perfección ambas mecánicas y las eleva al máximo exponente nunca antes visto en la saga Souls-Borne. Hay que mencionar que este sistema ya está siendo adoptado por muchos otros grandes títulos de la industria, como Zelda o Assassin’s Creed entre otros. Y es que From Software ha pulido tanto este sistema que ya es casi imposible alcanzar ciertas cotas de realismo en el combate sin prácticamente copiar a la saga Souls. Lo que comenzó con el primer Dark Souls, ha generado una nueva corriente en todo el mundo de los videojuegos. Títulos como Nioh han cogido el testigo de este sistema de combate y llevado un punto más allá para el gozo de muchos. Veremos que nos depara  el futuro pero From Software parece haber creado un “monstruo” que ha venido para quedarse.
  •  La IA y los Bosses. Dejamos a un lado la dificultad artificial por aglomeración de enemigos de Dark Souls II y la tosquedad en los movimientos de Dark Souls para pasar a la fluidez y las geniales animaciones de combate de enemigos y bosses. Los combates son más dinámicos, más rápidos y más impredecibles. Hay boses con truco, otros sumamente ágiles y otros que pueden hacerte “instant-kill” y todos con un set de movimientos variado e impredecible en muchas ocasiones. No se quedan cortos los enemigos “normales” sumamente diferentes y a los que hay que enfrentar de maneras muy diferentes a lo largo de la aventura.
  •  La banda sonora es excepcional. Mejorando todo lo antes visto en la saga y probablemente una de las bandas sonoras más inmersivas de los videojuegos.

La parte subjetiva la dejo a juicio de cada uno y me limitaré a dar ciertas opiniones personales:
  • RPG: Dista mucho de ser un rpg al completo. Sobre todo si lo comparamos con otros títulos mucho más profundos del género. Carente de conversaciones, cinemáticas, misiones… tampoco se queda excesivamente corto en todo lo demás, como niveles, atributos, armas, armaduras, hechizos… Para mí se queda a medio camino entre un rpg y un mata monstruos nivel experto. Sin que esto quiera ser un punto negativo ni mucho menos.
  • Las hogueras antes de acceder a los bosses están muy lejos. Si bien es cierto que la colocación de las hogueras suele estar bien y recompensan al jugador al llegar y poder rellenar sus frascos de vida, se hace muy pesado ir desde la hoguera más cercana al boss contra el que acabas de morir. Muchas se encuentran a un minuto o dos corriendo, subiendo y bajando escaleras y sorteando enemigos para llegar a la zona del boss. Y si has de repetir ese boss 20 o 40 veces pues imaginaros. Es algo que en los DLC han arreglado y las hogueras están prácticamente en la puerta de los jefes. Un detalle.
  • Juega con tus emociones. Sobre todo con tu paciencia. Este juego puede hacerte gritar de alegría al matar al fin a un jefe final o gritar de frustración al morir una y otra vez de maneras cada vez más estúpidas. Y ese es el encanto del juego. Dicen que pasarse Dark Souls nos hace mejores personas y sobre todo más pacientes.
  • La historia o lore es lo más flojo del juego. Un argumento simple junto a cinemáticas casi ausentes y conversaciones que dicen poco. Es la comunidad la que entre todos van ordenando las pistas del lore y montando la historia, que no es mala, pero si floja.
  • Por último y lo que creo más importante es la dificultad. Es un juego muy difícil para novatos en la saga, y que resultará más fácil para los veteranos gracias a su mejora en el control del personaje. Aunque es cierto que diferentes niveles de dificultad vendrían bien para contentar a todo tipo de público, From Software se reserva esa carta para seguir manteniendo el estándar que nos plasmó en el primero. Es a comunidad la que decide añadir ese plus de dificultad, pasándose el juego desnudo, a nivel 1 o sin esquivar.

NOTA FINAL
9,5
Dark Souls 3 es el último y mejor Dark Souls. Afianza las bases de lo que en su día propuso el primer Dark Souls, añade ciertas mejoras que tuvo Dark Souls 2 y lo mejora todo hasta cotas nunca antes vistas en un videojuego. Es inmersivo, es frustrante y es tremendamente gratificante. Ideal para iniciarte en la saga y un final fantástico para veteranos. Un juego que premia tu paciencia, capacidad de adaptación, reflejos y estrategia. Todo ello sin ser injusto o tedioso.
Si buscas un reto, dale una oportunidad.

Leyenda de Puntuaciones:

         –          0-3à   Basura
         –             à   Muy Malo
         –             à   Malo
         –             à   Mediocre
         –             à   Bueno
         –             à   Muy Bueno
         –             à   Excelente
         –          10  à   Obra Maestra