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Análisis: Tierra Media Sombras de Guerra

“Así es como NO debe ser una secuela”
Pues así como reza el subtítulo, la avaricia de Warner Bros lleva a una IP que prometía mucho en su primera entrega a, probablemente, ser la última de una IP para olvidar.
La historia comienza desde donde lo dejamos en Sombras de Mordor. Empieza con un asedio de los orcos a Minas Ithil, lo que posteriormente conoceríamos en El Señor De Los Anillos como Minas Morgul, hogar del Rey Brujo y los Nazghul. En nuestra tarea de evitar lo inevitable volvemos a encarnar a Talion y Celebrimbor. Así comienza el Acto 1 y con intención de no hacer spoiler no daré más detalles. El juego empieza muy fuerte, y quitando algunas licencias que se toma, como la sexualización de Ella-Laraña, al concluir el Acto 1 el juego pinta muchísimo mejor que su antecesor.
Y por eso hago incapié en esto, porque el juego pierde más fuelle que un balón de Nivea en la playa de Málaga. Hacer un juego de sobresaliente hubiera sido tan simple como hacer los actos 2 y 3 al mismo ritmo que el primero. Pero la avaricia de Warner Bros no ha tenido límites. Los Actos 2 y 3 nos preparan para lo que va a ser el Acto 4. Pero vayamos por pasos.
El acto 2 nos enseña a farmear orcos, la nueva mecánica que se añade a lo que ya sabíamos del sistema némesis. Volvemos a esos orcos de nuestro bando para poder atacar las fortalezas enemigas. Ataques que están realmente bien las primeras veces que los realizamos.
Consisten en hacernos con capitanes para nuestro ejército y debilitar las defensas del caudillo enemigo, para que así pase de ser imposible matarlo, a absurdamente fácil. Todo depende de las fuerzas con las que cuentes, no de ti. Mecánica que no está mal si no se llevase al extremo, haciéndose muy repetitivo y aburrido dominar orcos en vez de matarlos como en el primer juego. Realmente parece un gran asedio a una fortaleza en los libros de Tolkien.
El problema de este acto es que todo está relacionado con atacar y defender fortalezas, olvidándonos del objetivo principal y obligándonos a farmear orcos para obtener el poder en el resto de fortalezas de los distintos mapas. Que esta vez sí, son muy variados y vistosos.
Las misiones principales son más de lo mismo que en Sombras de Mordor, e igual de monótonas excepto ciertas misiones en las que manejaremos dragones, lucharemos contra un Balrog o contra los Nazghul. Situaciones que por otro lado vuelven a ser sobreexplotadas al extremo. Y es que al 8 Nazghul que vencemos ya empieza a aburrir.
El apartado gráfico es excelenteen los personajes principales y orcos y destaca bastante en los vistosos escenarios que plantea. Esta vez si da gusto pasearse por Mordor aunque no haya mucho más que hacer. La resolución dinámica con la que cuenta ayuda a no sentir ciertos tirones, ya que la optimización no es sobresaliente.
La jugabilidad sigue el ejemplo del primero en cuanto al combate, siendo espectacular en las ejecuciones pero bastante simple el sistema de ataque y contraataque que ya hemos visto. Unido a esto viene un intento de mejora del sistema némesis, esta vez profundizando en la dominación de orcos para nuestras filas que lejos de ayudar, lo hace bastante más tedioso.
Los orcos dominados pueden traicionarte en el peor momento, huir del combate y por supuesto morir, aunque también salvarte en alguna ocasión. Contamos con guardaespaldas y montura que podremos llamar cuando queramos. Lo peor sin embargo está en los enemigos, que debido al sistema de niveles y al aprendizaje de nuestros patrones pueden volverse literalmente invencibles, siendo inmunes a ejecuciones, saltos por encima, fuego o cualquier elemento de nuestro arsenal. Por eso moriremos muchas veces contra algunos enemigos y cuanto más muramos más fuertes se harán ellos. Como digo una mecánica divertida, pero que llevada al extremo roza lo absurdo. Todo para que tengamos que farmear orcos.
La guinda de los puntos positivos la ponen los jefes finales, que esta vez están más presentes, como los Nazghul, el Balrog o el propio Sauron, pero que como digo, en algunos casos se abusa de la repetición, con un sistema de combate que no da para mucho más y convierte los combates que eran divertidos las primeras veces, en repetir una y otra vez lo mismo.
Volviendo a la parte negativa, la escalada se hace más simple y automática, dando saltos descomunales que restan belleza a la acción además de un sistema de combate que no mejora en nada, y que debido a la necesidad de un ejército, a veces se hace incluso más tedioso.
El sistema RPG es ahora más complejo, con muchas más habilidades donde elegir y más repertorio de armas y armaduras que utilizar. Algo que para mí no es un acierto tampoco, ya que ni siquiera podemos cambiar de estilo de combate, usando hachas por ejemplo. Se hace ahora el nivel y el equipamiento mucho más importante lo que nos lleva a farmear un poquito más si cabe.
Entre otros añadidos que no aportan nada están la inmensa cantidad de coleccionables y el pozo de guerradonde entrenar a nuestros orcos para que suban de nivel, como si fuesen pokemon. Todo esto mientras estamos obligados a ver cada pelea que les hagamos combatir.
Las misiones secundarias tampoco mejoran en absoluto lo visto anteriormente pero lo que a mi parecer es el eje de todo esto y por qué este juego no es lo que debería haber sido es el componente online.
Todo gira en torno al Acto 4, donde después de ver el final, nos ponen a defender fortalezas una y otra vez de los ataques enemigos. Algo imposible si no tenemos orcos de niveles altísimos y que nos harán reconquistarlas una y otra vez. La solución a esto pasa por los micropagos, pagar para obtener orcos de nivel alto y así poder acabarnos el juego. Final que consiste en una cinemática de un par de minutos nada más y que no aporta nada al desenlace del Acto 3.
Un Acto 4 hecho para los micropagos y el componente multijugador, que lleva al traste a un juego que apuntaba maneras y  se esperaba mucho de él. Que además estropea lo que podrían haber sido los Actos 2 y 3 si no fueren orientados a este cuarto. Un despropósito de avaricia desmedida.
NOTA FINAL
6,5
Una nota baja para un juego que mejora en muchas cosas al primero, pero que se ve lastrado por las expectativas causadas. La historia empieza bien pero flojea demasiado y si quitamos el primer acto, el resto del juego aburre más que su predecesor.
En cuanto a jugabilidad no innova demasiado y los cambios que hace, en el sistema némesis por ejemplo, están tan orientados a hacernos perder el tiempo, que los considero un atraso más que una mejora.
Un juego estropeado hasta lo absurdo por los micropagos no se merece una buena calificación. A veces la avaricia rompe el saco.

Análisis: Saga Batman Arkham

«La saga que puso a Batman en el altar de los videojuegos»


Rocksteady, la desarrolladora descocida que se fijó como objetivo poner al caballero oscuro en el lugar que se merece dentro del mundo de los videojuegos. Con la misma premisa que Cristopher Nolan y su trilogía del murciélago, los chicos de Rocksteady se pusieron manos a la obra para brindarnos allá por 2009 su primer trabajo.
Con Batman Arkham Asylum se nos mostró toda una revolución a la hora de contar historias basadas en el superhéroe insignia de DC Comics. Una historia bien hilada e intrigante hasta el final, unida a un sistema de combate más que bueno para la época, lo pusieron en la cima de los juegos de acción y aventuras. Sin olvidarnos de las zonas de sigilo donde realmente nos daba la sensación de encarnar al caballero oscuro. Todo ello con un monton de los gadgets más característicos del personaje.
Si bien es cierto que el título pecaba de repetición y los enemigos finales eran algo decepcionantes, esto solo era la antesala de lo que estaba por llegar.
«Así lucía Batman en la Arkham Asylum, la primera aventura de la saga»
En 2011, Rocksteady lanzó lo que para muchos es el mejor juego de la historia basado en un superhéroe. Batman Arkham City. Después de la fama cosechada con la primera entrega, esta secuela venía para pulir esos detalles más criticados de Asylum y sobre todo, a poner sobre la mesa un mundo abierto, no al estilo sandbox con libertad total, pero lo suficientemente grande y lleno de misiones secundarias como para enfatizar aún más si cabe la experiencia de ser el vigilante de Gotham.
Las mejoras no acababan aquí por supuesto, el combate yacía mucho más pulido, aumentaron significativamente el número de gadgets y los coleccionables se tornaron un reto realmente difícil e interesante de conseguir. Un título que bajo la opinión de muchos fans, aun no se ha conseguido superar.
«Arkham City lo revolucionó todo. Batman mantiene una estética similar a la primera entrega»
Batman Arkham Origins fue la tercera entrega de la franquicia pero esta vez no fue desarrollada por Rocksteady. Una losa demasiado pesada para el título que desde antes de salir al mercado ya estaba siendo acosado por las críticas.
El resultado final dista mucho de ser decepcionante como muchos afirman, pero no podemos negar la influencia demasiado presente de Arkham City. Este Origins  plantea una historia anterior a los sucesos del primer juego donde Batman aun no conoce al Joker. La trama depara ciertas sorpresas y tiene un argumento muy bien contado y mucho más cinematográfico que anteriores entregas.
El problema fue la escasísima innovación del título en el apartado jugable, reduciéndose a copiar prácticamente todo de su antecesor y montarlo deprisa y corriendo. Motivo por el cual no solo es un copia y pega si no que está plagado de pequeños bugs.
Si bien Origins no es el juego que los fans pedían, no deja de ser un título más que notable.  Por otra parte, la cesión de la franquicia por parte de Rocksteady tenía un motivo oculto, la desarrolladora estaba preparando el salto del caballero oscuro a la nueva generación.
«Arkham Origins, el patito feo de la franquicia, hace lucir aun mejor nuestro héroe»
En 2015 Rocksteady puso en la tiendas Batman Arkham Knight, título que de boca de la propia compañía sería el cierre a la saga de Batman Arkham. Bajo un nivel gráfico nunca antes visto en un videojuego y una serie de abrumadoras mejoras a la formula ya mostrada en Arkham City y Arkham Origins poco se le puede discutir que este juego es el broche de oro para el Murciélago.
El juego nos presenta un nuevo villano, el caballero de Arkham, y un nuevo aliado, el Batmovil. Y aunque hablar del primero sería caminar peligrosamente por el pantano de los spoilers, el tema del Batmovil ha sido el más controvertido.
Por un lado, el reclamo principal del título es el coche más impresionante que hemos visto en cine, comics o videojuegos del caballero oscuro. Se mueve genial y se combate aún mejor. Sin embargo lo que muchos le achacan es el exceso de implicación del mismo durante toda la aventura, llegándose a volver repetitivo al final de la misma.
Con todo, Batman Arkham Knight pone la guinda al pastel que han sido estos 4 juegos de Batman. Rocksteady ha sabido poner al vigilante de Gotham donde siempre ha merecido estar, en las vitrinas del Hall de la fama de los videojuegos. Pero aún más importante, ha sabido hacerle un hueco en nuestros corazones.
«La armadura, el batmovil y los gráficos más impresionantes para el caballero oscuro»
NOTA FINAL
9

Una saga irregular en ciertos aspectos y siempre con la intención de llegar a ser una obra maestra. No alcanza la perfección ni el impacto que supuso Arkham City en 2011 con el resto de entregas pero sin duda mantiene un nivel sobresaliente en todas ellas. Quizás Origins sea el patito feo de la saga, pero sin duda mantiene un nivel muy notable aun sin innovar prácticamente nada.
Una serie de juegos imprescindibles para los fans del caballero oscuro y por supuesto para cualquiera que  aprecie una buena historia en un juego de aventuras. No os dejéis engañar por las malas críticas de su ultima entrega. Esta se intenta distanciar mucho de plagiar a su segunda parte, y con ello recibió múltiples críticas de quienes esperaban meramente un Arkham City 2. 
¿Ahora dime tú cuál es tu favorito?
En mi caso no sabría escoger entre Akrham City y Arkham Knight.

Análisis: Sekiro Shadows Die Twice

«Sekiro no es un juego para todo el mundo»

Es un solo instante, apenas unas décimas de segundo las que delimitan la frontera entre la vida y la muerte. Se escucha el chocar de las hojas, el sonido del acero contra el acero, los desplazamientos sigilosos sobre la hierba. Y de repente y mal paso, un traspiés y con ello una abertura para asestar un tajo certero, para acabar con tu rival tras decenas de intentos. Tras la tormenta llega la calma, el orgullo y la satisfacción absoluta de haber hecho las cosas bien…. A la espera del siguiente combate, el siguiente desafío que nos aguarda.
Para los amantes de las obras de Hidetaka Miyazaki, lo descrito anteriormente no debe sonarles extraño. Entre nosotros, nos resulta familiar esa sensación, esa droga que solo la desarrolladora nipona sabe darnos. La exigencia desmesurada seguida de la mayor de las recompensas, la autorrealización. Pero como sus hermanos, Sekiro no es un juego para todo el mundo y muchos descubrirán esto de la peor manera posible.
Más allá de sus profundos acantilados, bellísimos templos y frondosos parajes se esconde la misma brutalidad y fiereza de siempre, un título dispuesto tanto a castigar al jugador más temerario y seguro de sus capacidades como a humillar al jugador perezoso indispuesto a aprender. Y es que es sencillo quedarse obnubilado por su belleza artística, sus floreados prados, sus prominentes montañas o sus cascadas a la luz de la luna, pero que no os engañe tan bello espejismo de locura, es un mundo cruel y desalmado que no vacilará un segundo en hacernos morder el polvo y mofarse de ello una y otra vez si no somos lo suficientemente observadores, precavidos y hábiles con la katana.
Para ello cuenta con el diseño de niveles más verticalnunca visto en un videojuego de From Software, una evolución de la fórmula ya conocida del estudio que multiplica sus posibilidades y rutas disponibles. Conservando, a todos los niveles, su mágica interconexión de zonas, sus pasadizos secretos, atajos y un sinfín de rutas que convergen en un mismo lugar. El calificativo de “mágico” es el que mejor puede hacer justicia a la forma que tiene Sekiro de utilizar las alturas sin abusar de las mismas y de hacer sentir libre al jugador sin que en realidad sepa que está siendo guiado sobre raíles. Pero, sin duda, es fácil elogiar con la boca pequeña esta enorme evolución, pero mucho más sencillo hubiera sido hacerlo mal y que la verticalidad de Sekiro hubiese destruido la brillante interconexión de niveles más característicos de la desarrolladora nipona y con ello iprendido las antorchas de los más fanáticos. Como veis nada de esto ha sucedido y eso significa que lo han hecho realmente bien.
«El diseño de niveles más vertical que ha hecho From Software.»
Por todo eso, considero que Sekiro es un experimento, un desafío autoimpuesto del estudio para ver donde podían llegar, cuando podían evolucionar sin perder su esencia, y cuantos son los cambios que los fans están dispuestos a tolerar. Tanto es así, que hasta la propia narrativa  abrupta y opaca tan característica de los Souls-Borne ha cambiado radicalmente. Sekiro cuenta con numerosas cinemáticasque van hilando la historia, acompañadas por las descripciones de objetos y la posibilidad de espiar a ciertos npc o enemigos para obtener información valiosa. Todo ello enmarcado en un sistema de menús mucho más trabajado y transparente que, además, regala al jugador un sinfín de tutoriales para cada cosa que podemos hacer en el juego. Sin embargo, y tras obtener todos los finales posibles y leer las descripciones de todos los objetos del título, la narrativa se me antoja simple, llana, previsible pero sobre todo, carente de la esencia de From Software. Ya sabéis, esa curiosidad que nos incitaba a buscar decenas de vídeos e investigar en foros los cientos de detalles que se nos han pasado por alto. Sekiro lo deja todo bastante claro, demasiado explícito.
Pero la realidad es que todo lo mencionado anteriormente solo sirve de pretexto para lo realmente importante, la piedra angular de Sekiro: El sistema de combate.
Un sistema que nos identifica como un verdadero ninja, un ente capaz de moverse como un fantasma entre las sombras y dejar centenares de cadáveres a su paso, un guerrero implacable con su inquebrantable código de hierro que nunca huiría de un duelo de igual a igual bajo la luz de la luna. Pero para eso aún queda un largo camino…
Antes que dar uso a las habilidades más sofisticadas, los contraataques a la velocidad del rayo o el honor entre dos guerreros que decidirán su destino entre el resonar del acero, el juego nos enseña a no morir, a movernos sin ser vistos y a tirar arena a los ojos de los rivales para escapar como un cobarde. Porque sí, saber cuándo algo te supera también forma parte de ser un shinobi. Prepararte, analizar la situación y aniquilar los enemigos de uno en uno de la forma más rastrera posible serán parte esencial de nuestro rito de iniciación en Sekiro, y si lo pensamos bien, no es nada que no hiciéramos ya en los Souls, pero ahora tiene una explicación narrativa.
Una vez comprendido el sigilo como parte fundamental de esta obra, llega la hora de ponerse serios. Porque el comienzo es sencillo, tras un tutorial meramente explicativo y ningún enemigo lo bastante poderoso como para hacernos sudar nos veremos las caras con el primer minijefe del juego, un enemigo con dos barras de vida al cual deberemos de ejecutar dos veces para acabar con él.
Vale, vale, vale. Creo que me he adelantado un poco, ¿Qué narices es eso de ejecutar?
Veamos, Sekiro nos trae otra innovación respecto a la saga que le precede. El juego ha decidido prescindir de la famosa barra verde de stamina para darle uso a una nueva característica: La postura. La postura viene representada por una barra junto a la vida del enemigo y también sobre nuestro Shinobi. Todos los enemigos tienen postura y si llenamos esa barra con nuestros ataques, quedarán aturdidos para una ejecución. Lo mismo nos pasará a nosotros si nos rompen nuestra postura. Ahora bien, la postura se recupera de forma natural, más rápido cuanto mayor sea la barra de vida.
«Los combates se sienten como duelos de igual a igual, donde un mal paso nos condena a la muerte»
Bajo estas nuevas reglas el título plantea algo que es menester entender cuanto antes: Atacar únicamente a la vida de los enemigos no suele ser la mejor opción. Romper su postura suele ser más viable contra enemigos que usan armas. Ahora bien, la postura se recupera de forma natural, más rápido cuanto mayor sea la barra de vida por lo que jugar al choque de las espadas para elevar su barra de postura no servirá de nada si no encajamos golpes de cuando en cuando para que se recupere más lentamente.
No nos tomará mucho tiempo entender que cuando atacamos a un enemigo que se cubre con la espada estaremos subiendo su barra de postura. Pero esta no es, ni de lejos, la mejor opción para romper su guardia. Es ahora cuando entra en juego el desvío, el parry de toda la vida. Una mecánica existente en anteriores obras del estudio, pero no de vital importancia, es ahora el eje central del combate de Sekiro. Cuando pulsamos el botón de guardia justo en el momento del impacto enemigo estaremos ejecutando un desvío, con ello subiremos la barra de postura del rival rápidamente acompañándolo de nuestros contrataques. Medir los tiempos de desvío y gestionar el momento preciso para contraatacar será la clave de la victoria.
Sin embargo, ¿Dónde queda el uso del esquive tradicional? Por supuesto que se puede seguir esquivando ataques y además contaremos de dos formas de hacerlo: Esquivando con el botón de rodar en anteriores Souls o directamente saltando en diferentes direcciones.
Esto último cobra especial sentido cuando hablamos de los ataques imbloqueables. Una serie de movimientos que poseen muchísimos enemigos y que el juego prevé con un “kanji” color rojo justo antes de ser ejecutados. Los hay de tres tipos: Los barridos que se evitan saltado, los agarres que conviene esquivar hacia un lado y las arremetidas frontales que se pueden esquivar también hacia los lados pero para las que el juego reserva un movimiento especial.
“Observas a tu enemigo parado frente a él, dais vueltas en círculos mientras os medís el uno al otro. Se palpa el respeto mutuo. Tu respiración se acelera cuando ves su pie avanzar mientras grita, se aproxima furiosamente para empalarte con su lanza. Son solo décimas de segundo en las que decides que retroceder sería una cobardía y en contra de toda lógica avanzas contra su lanza a pecho descubierto. Lo que para muchos sería una muerte humillante tú lo esquivas con un golpe de pecho, te equilibras vertiginosamente levantando una pierna mientras la lanza pasa por tu derecha frente a tu pecho torsionado. Lo siguiente es para no creérselo. Utilizas tu pie levantado para pisar la lanza enemiga contra el suelo lo que hace a tu enemigo perder el equilibrio momentáneamente. Instante que aprovechas para atravesar su garganta con tu katana mientras realizas una voltereta solo para impresionar. Has ejecutado un Mikiri.”
Así es el Mikiri, un movimiento que deberemos adquirir previamente con puntos de habilidad, y que se ve y se siente como la floritura más espectacular y a la vez más necesaria de la historia de los videojuegos. El movimiento en sí es un arma de doble filo, no solo porque es completamente antinatural avanzar a pecho descubierto ante la acometida rival si no porque hacerlo a destiempo nos deja vendidos ante un ataque que fácilmente puede hacernos instakill. El mejor uso del “todo o nada” que recuerdo en la historia de esta industria.
Y hablando de habilidades, Sekiro dispone de una amplísima gama de ellas, desde pasivas a ataques especiales, pasando por un amplio repertorio de nuevos movimientos. Así pues el título no para aumentar sus posibilidades durante toda la aventura, sorprendiéndonos con nuevas habilidades incluso en la recta final del juego, algo muy diferente a lo visto anteriormente de From Software donde prácticamente todas las posibilidades se exponían en las primeras horas del título. Para todo ello, el juego cuenta con el tutorial más extenso y elaborado de la compañía, incluyendo, no solo, decenas de explicaciones para todas las habilidades y aptitudes del brazo prostético, sino también un extenso tutorial de combate que nos enseñará todas las maniobras principales mencionadas anteriormente y que, además, podremos repetir tantas veces como queramos.
«El uso del gancho se hará imprescindible durante toda la aventura. La apuesta mas arriesgada de From Software.»
¿Y qué es ese brazo que tanto mencionas? Como siempre, he querido dejar lo mejor para el final. ¿Os acordáis de ese arsenal de trucos y jugarretas que os nombraba anteriormente? El secreto está en el brazo.
El Lobo, que así se llama nuestro ninja, ha perdido su brazo a causa de un duelo protegiendo a su señor. Junto con su brazo y su honor, también ha perdido a dicho señor y ahora debe recuperarlo, pero para ello recibe amablemente una prótesis multifuncional. Lo mejor de este añadido es que no solo sirve para coger cosas, si no que si exploramos concienzudamente el escenario encontraremos ciertos objetos clave con los que podremos añadir a nuestro arsenal diferentes gadgets. Utilidades como shurikens, un soplete de fuego o un escudo retráctil son solo unas pocas de las muchas características que podremos desbloquear si investigamos correctamente. Para usarlas hacen falta unos emblemas que se compran con las monedas que dejan caer los enemigos y aquí es donde entra en juego el farmeo, y la peor faceta del juego. Pero ya llegaremos a eso.
Sin embargo, nuestro repertorio de habilidades y el intensivo uso del parry como mecánica principal unido a unas mecánicas de combate nunca vistas en un título de From Software no servirían de nada sin enemigos contra los que utilizarlas.  Aquí es donde entran en juego los jefes finales.
No llevará mucho tiempo toparnos con algún jefe, desde soldados de élite armados con lanzas o katanas, hasta ogros  endemoniados o ninjas entre las sombras. Estos jefes están dispuestos por todo el mapeado y nos presentaran un desafío elevado que nos obligará a pulir nuestras habilidades. Por ejemplo: para vencer a los samuráis de élite habremos de dominar el parry y el contraataque mientras que para los ninjas deberemos movernos como el agua y bailar la danza de las sombras. Pero luego nos toparemos con ogros que cambian las reglas y a los que el parry se la trae al pairo. Tocará jugar como en un Dark Souls.
Es, sin duda, contra alguno de estos amables señores donde descubriremos la mecánica que da nombre al juego. La resurrección. Una nueva mecánica que nos  permitirá revivir hasta un máximo de tres veces en el lugar de la muerte y sin perder nada, si hemos matado suficientes enemigos antes. El coste de esto es la dracogripe, una horrible enfermedad que atacará a todos los npc del juego uno por uno cuanto más muramos en nuestra partida. Pero para sorpresa de todos, un npc nunca podrá morir de dracogripe, solo se congelaran sus misiones secundarias disponibles y además, la propia enfermedad es absurdamente fácil de curar. Nadie comprende como el señor Miyazaki ha dejado escapar esta oportunidad para el sadismo más extremo.
Pero lo que Miyazaki nos da, Miyazaki nos lo quita. Este señor se las sabe todas, se conoce al dedillo todas las estrategias ruines y premeditadas que los jugadores de sus obras llevan años ejecutando y ahora, es su juego quien nos obliga a dominarlas todas para salir victorioso. Creed que moriremos muchas veces contra estos jefes anteriormente mencionados y que son tan abundantes que resulta hasta ridículo contarlos. Sin embargo, ni la victoria nos sabrá del todo bien, puesto que ninguno de ellos era ni tan siquiera, un jefe final de verdad.
«Imágenes capturadas del primer enfrentamiento contra un jefe final. «
Porque Jefes Finales como tal se cuentan por poco más de una decena. Todos increíblemente detallados y con sets de movimientos totalmente diferenciados y espectaculares (y con las “hogueras” más cerquita). Tendremos duelos de espadas bajo las estrellas, donde el honor y la vida están en juego y donde el «parry» y el contraataque marcan la diferencia. También enfrentaremos a terribles y gigantescas bestias con las que tendremos que cambiar de estrategia, atacar y movernos sin descanso. Cada uno de ellos presenta un reto, un “skill point” que nos castigará duramente si no hemos aprendido las mecánicas. Para unos será Genichiro, para otros la Monja Corrupta pero lo que es seguro, es que todo jugador encontrará en Sekiro su talón de Aquiles, ese jefe imposible que le recordará a su primera aventura por Lordran o Yharnam donde todo parecía imposible. Y esa es la magia de Sekiro, volver a hacernos sentir como la primera vez.
Una vez terminado el juego y la historia principal podremos empezar el NG+, y esta vez con el modo difícil habilitado. Si, habéis leído bien. Sekiro, para regocijo de los que pedían un modo fácil, tiene un modo difícil a partir de NG+. Por supuesto no es necesario habilitarlo, y el mero hecho de dar una segunda vuelta ya ajusta la dificultad para que no sea un paseo. Sin embargo, este modo lo cambia todo, obliga al jugador a hacer parry o perder parte de la vida si simplemente bloquea los golpes. Muchos enemigos harán instakill y sus barras de vida serán desmesuradas.  Aun no puedo valorar el impacto de este modo pero sin duda que hace interesante su rejugabilidad.
Y con la mencionada rejugabilidad empiezan los puntos negativos. En Sekiro encarnamos a un ninja, un shinobi que usa una katana exclusivamente y las diferentes habilidades de su brazo prostético. Al carecer de “builds”, puntos de experiencia y niveles propiamente dichos, el videojuego no invita a rejugar con otra clase o con otras armas o “builds” como hacían otros títulos de From.
A este pequeño inconveniente hay que sumar el farmeo, mecánica antes mencionada y que destruye la experiencia. Por suerte no es obligatorio para avanzar con normalidad, pero si que lo es, y mucho, si queremos obtener todas las habilidades del brazo o de las artes esotéricas. Si quieres los logros, toca farmear.
Sekiro no tiene más defectos mencionables que no eludan a lo meramente subjetivo. En mi caso particular, encuentro Sekiro menos espectaculary sobrecogedor que Bloodborne o Dark Souls 3, sobre todo cuando hablamos de jefes finales.
El título se recicla demasiado, desde enemigos a lugares y zonas revisitadas. Lo cual está perfectamente atado en una narrativa algo más simple y casual que en los Souls-Borne. Tampoco veo en su diseño de arte nada al nivel de los seres y criaturas que enfrentábamos antes. No lo considero un paso atrás, sino algo diferente.
«El principio de nuestra aventura, un campo de flores, un rival esperando. Un duelo bajo la luz de la luna.»
NOTA FINAL

9
Sekiro es un título maravilloso. Altamente recomendable para cualquiera que anhele un desafío a la altura e imprescindible para todo fan de From Software y la obra de Hidetaka Miyazaki.
Sekiro no es peor ni mejor que ningún Souls, simplemente es diferente. Es un título que se centra en su combate como piedra angular de todo el conjunto y que deja poco espacio para todo lo demás. Sigue presente una profunda exploración del escenario pero deja a un lado la pausa que precede a la tormenta que experimentábamos en anteriores títulos.
Ninguna zona plantea un desafío por sí misma, no vamos a caernos demasiado ni habrá cornisas que nos jueguen malas pasadas. El veneno, el fuego o las trampas no supondrán un problema real. Los enemigos no presentan un desafío por su colocación en el escenario si no por sus habilidades, sobre todo los abundantes “mini-jefes”.
Como digo, Sekiro es un reto de habilidad, timming y precisión en el combate. Sekiro es un exprimento de From Software y un giro de 180 grados que conserva ciertas bases de sus anteriores franquicias pero que se reinventa en cotas que nunca habríamos imaginado que podrían llegar a hacer.
Sin embargo, Sekiro conserva una de las características más importantes de cualquier Souls-Borne. La sensación de triunfo. La satisfacción del trabajo bien hecho y de levantarnos siempre tras caernos cientos de veces. La superación personal y la alegría desorbitada tras vencer a un duro jefe. Sekiro conserva la magia de Miyazaki.

Análisis: Devil May Cry 5

«The king is back»
Hoy vengo con mi particular análisis de uno de mis juegos más esperados del año. Más de 10 años lo separan de su cuarta entrega que, dejando de lado su polémico reboot de la mano de Ninja Theory, ha sido una larguísima espera para todos los fan de Dante y compañía. Hoy vengo a dar mi opinión sobre Devil May Cry 5.
Pero empecemos por el principio. ¿Qué es Devil May Cry?
La saga de Capcom fue, en los tiempos de la Playstation 2, una de las sagas pioneras en inventar y desarrollar el Hack and Slash como género de videojuegos, y sin duda ha sido el máximo exponente del mismo hasta el lanzamiento del primer Bayonetta, con el cual se van alternando el trono del género.
Por otro lado, dicho género Hack and Slash llegó a su plena madurez con la tercera entrega de Dante, Devil May Cry 3, también para la Playstation 2. Un juego con mecánicas tremendamente pulidas que venía a mejorar a su primera entrega e intentar hace olvidar a una lamentable segunda parte.
Mecánicas que posteriormente fueron copiadas por otros géneros y adaptadas como mecánicas propias. Tal fue el impacto de la saga que otras ip’s tan reconocidas a día de hoy como God of War se vieron tremendamente inspiradas en la frenética y excelente jugabilidad de Devil May Cry.
En la siguiente generación tuvimos su cuarta entrega que cambió su protagonista por Nero, dejando a Dante en un insuficiente segundo lugar. El título no era malo y mejoraba sustancialmente sus mecánicas y su apartado visual, pero no convenció a todo el mundo. Se establecía así una tendencia peligrosa, y es que Devil May Cry se había hecho sinónimo de Dante, el cazademonios favorito de los fans.
La apuesta fue arriesgada en el siguiente juego de la franquicia y Capcom decidió entregar las reglas del proyecto a Ninja Theory para intentar revivir la franquicia con un reboot. El problema de dicho juego fue, de nuevo, el trato a su protagonista. Si bien la historia era interesante y rompía muchos esquemas preestablecidos de la saga, cambiar el diseño del Dante de pelo largo y cenizo por la estética de un modelo de desodorantes no fue la más acertada. Sin embargo, he de decir, que dicho videojuego hasta hoy, era el máximo exponente de la franquicia en cuanto a jugabilidad se refiere, muy por encima del idolatrado Devil May Cry 3.
«V, nuestro nuevo protagonista, luce así de bien y de detallado.»
-“Vaya chapa de resumen, ¿para qué necesito saber todo esto?
Tiempo al tiempo querido amigo. La clave para entender Devil May Cry 5 reside en comprender la saga desde sus comienzos, para analizar las decisiones que ha tomado Capcom en esta quinta entrega y decidir si son acertadas o no.
Pasemos a la acción. Devil May Cry 5 se desmarca de la idea original de nuevo, planteado esta vez a 3 protagonistas simultáneos. Nuestro favorito, Dante. Repetiremos con Nero, esta vez con un cambio estético bastante importante. Y añade un nuevo fichaje, V, el chico misterioso.
Este nuevo planteamiento parece sumamente arriesgado sobre el papel. Parece que Capcom no sólo no aprendió de sus errores en su cuarta entrega imponiendo a Nero como personaje principal si no que esta vez decide añadir a un tercero con unas mecánicas totalmente diferentes como veremos a continuación.
Tras muchas horas de juego y tres pasadas a la historia principal puedo afirmar que Capcom ha acertado de lleno con este nuevo planteamiento, y que mis dudas iniciales de que se parecería a su cuarta entrega han quedado totalmente disipadas.
Pero vayamos paso a paso. El protagonista principal es Nero, como ya lo fue en DMC4, pero esta vez no veremos a una copia barata de Dante que intenta ser gracioso e impertinente. Este nuevo Nero es diferente, mostrando una estética más gamberra e agresiva, distanciándose del estilo chulesco de Dante. El pelo corto y su nuevo brazo robótico culminan un diseño donde Capcom ha entendido claramente que debía hacer 3 personajes totalmente diferentes.
El siguiente es V, un nuevo personaje de aspecto emo-gótico  e incluso algo creepy que no lucha con espadas o armas de fuego, sino que tres tipos de mascotas demoníacas las cuales invoca para que ataquen por él mientras que V se dedica a leer un libro. Y el mayor acierto de la inclusión de este personaje es su importancia absoluta en la historia. Y hasta aquí puedo leer…
Y por último nuestro viejo amigo, Dante. Como era de esperar, nuestro cazademonios favorito cuenta con el arsenal de armas y combos más extenso del juego. Haciendo gala de unas espectaculares habilidades de combate que explicaremos más adelante. Pero lo más importante de Dante es su papel en el desarrollo del juego. Esta vez no viene a salvar el día al inútil de Nero tras recorrer los mismos escenarios y eliminar a los demonios que este había dejado con vida por el camino (como pasaba en Devil May Cry 4). Esta vez Dante posee su propia historia, paralela e interconectada a la de los demás y nos brinda unas misiones de muchísima relevancia tanto argumental como jugablemente.
«Por increible que parezca, lo que muestra la imagen es el juego en movimiento. Increíble.»
Pero pasemos a lo que todo el mundo quiere saber. El eje central de género y la puede angular de todo hack and slash. La jugabilidad.
Nada nuevo, nada innovador sería una descripción injusta hacia este título. Lo mismo de siempre pero muchísimo mejor describiría más acertadamente la realidad. Y es que, siendo sinceros, Devil May Cry 5 no innova nada, ni jugablemente, ni en argumento, ni en escenarios. Es todo más de lo mismo pero mejorado hasta cotas de vértigo. Porque cuando la idea ya es buena desde sus inicios solo se puede seguir puliendo.
Y las ideas de esta entrega son claras. Diferenciar los 3 sistemas de combate lo máximo posible para poner al límite la capacidad de aprendizaje del jugador intercalando el uso de los diferentes protagonistas entre las diferentes misiones.
Nero se define por una altísima movilidad, combos rápidos de espada y pistola el uso del gancho. Pero lo que realmente lo diferencia es el uso del Devil Breaker, así se llama su nuevo brazo robótico. Y es que no tendremos solo uno, sino que dispondremos de un enorme arsenal de tipos de brazos, cada uno con habilidades únicas que podremos ir cambiando durante la misión, destruyendo uno y recogiendo nuevos. Un sistema de combate muy divertido y mucho más variado que en su cuarta entrega acompañado de un personaje mucho mejor escrito en esta ocasión.
El combate de V es un giro de 180 grados. Con un estilo de invocador se valdrá de 3 demonios que tiene como mascotas para masacrar las hordas enemigas, dejando para el propio V la necesidad y el placer de dar siempre el golpe final a cada adversario. Una especie de ave, una pantera demoníaca y un gólem gigantesco que aparece cuando usamos el Devil Trigger (transformación demoníaca), serán nuestro aliados mientras que para recargar la barra demoníaca solo habremos de leer un libro sin  recibir golpes en medio del combate. Chulería pura y dura.
Y hablando de chulería no podía faltar el icono de la saga. Dante es con muchísima diferencia el personaje más complejo y difícil de dominar. Tanto que a muchos les resulta más divertido usar a Nero. El arsenal de Dante irá creciendo hasta el final de la historia hasta disponer de un total de 4 armas de fuego y otras 4 armas de corta distancia. Todas muy diferenciadas entre sí y  cuyo uso alternado en medio del combate nos dará los combos SSS tan deseados. Mención especial a la moto que se pudo ver en el tráiler que servirá a Dante como si fuesen dos espadones, literalmente increíble.
Algo que el juego hace, y siempre ha hecho, muy bien es la progresión del personaje. En este caso tendremos 3 árboles de progresión para cada protagonista y obtener todas las habilidades de cada uno nos costará ir dando varias vueltas a través de las diferentes dificultades del título. Algo ya clásico en los juegos de la saga. Sin embargo, y como era de esperar, la sensación de ir mejorando nuestros combos conforme aprendemos habilidades se siente tan reconfortante como siempre.
«Las caras de este juego son el nuevo referente de la industria. En un juego que se mueve a 60 fps»
Dejando a un lado la excelente parte jugable que reinará en el género hasta que veamos si Bayonetta 3 tiene lo suficiente para quitarle la corona,  hemos de pasar al siguiente punto clave del título. Su potente historia y misiones principales.
No enfrentaremos a una veintena de misiones como ya es costumbre, con un reparto muy acertado entre las que protagonizaremos con Nero, Dante o V.  Nero se lleva las iniciales y en general el mayor número de misiones mientras que Dante protagonizará algunas de las más intensas e importantes de la historia. Por último, como era de esperar, V queda relegado al último lugar pero nos brindará algunas misiones entretenidas y que aportan una gran variedad al sistema de combate clásico.
Sin embargo lo que más llama la atención no es su argumento en si, resumible en un párrafo en arial 11, si no su extraordinaria calidad en cinemáticas y guión. El como se cuentan las cosas y la espectacularidad que caracteriza a la saga se ven inmortalizados, una vez más, en unas cinemáticas de infarto que, te aseguro, no querrás saltarte. Cinemáticas que están hechas directamente con el motor del juego.
Un motor, el RE Engine, que ha demostrado ser el mejor motor gráfico a día de hoy. Estamos hablando de las mejores expresiones faciales que existen en el mundo de los videojuegos a día de hoy. Las mejores caras en un hack and slash que corre a 60 fps en consolas y por supuesto, también en pc. Es algo de no creérselo.
Y es que el resto del conjunto sigue luciendo espectacularmente bien. Desde el diseño de la ropa, el pelo o las armas, hasta unos demonios con una cantidad insana de detalles. Personalmente nunca pensé que llegaría a hablar del referente gráfico de una generación mientras mencionaba a la saga Devil May Cry. Capcom tiene en sus manos un motor gráfico que puede desbancar a Rockstar o Naughty Dog como reyes del detalle en la próxima generación.
Por otro lado, todo tiene sus defectos y Devil May Cry 5 no es una excepción. He encontrado 3 defectos principales que dispongo a enumerar:
Los escenarios, aunque se notan muchos más trabajados, siguen pecando de repetitividad y estilo pasillero; sobre todo en la recta final del título. 

Para evitar los spoilers solo diré que ciertas misionesdejan bastante que desear mientras que otras son sencillamente increíbles. Es algo de lo que siempre han pecado todos los títulos de la saga, pero ya va siendo hora de que Capcom aprendiese de esos errores.
Conseguir gemas rojas es sencillo y dinámico en los primeros niveles de progresión, pero hacerse con todas las habilidades del juego nos costará sangre sudor y lágrimas. Esto no es necesariamente algo  malo si no entrasen en juego los micropagos. Sí, Capcom ha creído oportuno vender gemas rojas, entre otras muchas cosas, por dinero real. Lo siento pero por aquí no podemos pasar. Micropagos en un juego íntegramente singleplayer, NO.
«Coger una moto, partirla en dos y aporrear cientos de demonios con ella. Nada que añadir»
NOTA FINAL

Devil May cry 5 es un título increíble. Un juego que todo amante de los videojuegos debería disfrutar al menos en su dificultad normal, que está hecha precisamente para todos los públicos. Aunque no negaré que haber jugado a toda la saga nos hará disfrutar del fan service como cuando éramos adolescentes.
Sin embargo, como todos los fans sabemos, el verdadero juego comienza una vez terminamos la historia por primera vez. Cuando afrontamos las máximas dificultades con todos los combos y mejoras disponibles para machacar el indicador de estilo. Por eso este Devil May Cry viene a revivir una tendencia de principios de los 2000, una forma de entender los videojuegos con la que muchos crecimos.
Recordemos que esto no es Dark Souls. Aquí lo importante no es derrotar al enemigo, lo importante es machacarlo con estilo.

Análisis: Marvel’s Spider-Man PS4



«Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto un videojuego.»
«Hacía mucho tiempo que no invertía tantas horas en un título en tan poco tiempo.»

Y es que después de unas 35 horas y de haber conseguido el Platino del juego, aun me apetece seguir jugando. Espero darle un descanso hasta que lleguen los dlc, y por eso hoy vengo a traeros mis impresiones sobre esté magnífico título de Insomniac games, exclusivo de PS4.
Marvel’s Spider-man es un juego de contrastes. Por un lado me atrevería decir que es el título basado en superhéroes que más nos hace sentir en la piel del protagonista, con el permiso claro de la saga Batman Arkham. Pero por la otra cara de la moneda, el videojuego abusa en exceso de la repetición y las misiones secundarias.
Hablemos de lo mejor del juego, el movimiento. Balancearsepor la isla de Manhattan es una verdadera maravilla. Honestamente no recuerdo ningún otro videojuego donde haya disfrutado más del viaje entre misiones y es la verdadera razón de que me haya conseguido el platino en menos de una semana. Las animaciones, los chascarrillos, las telarañas, el balanceo entre edificios… Forman un todo que hace sentir al jugador como si fuera realmente el hombre araña.
Quiero hacer una mención especial a como se enganchan las telarañas en los edificios a la hora de balancearnos. Si bien en otros títulos anteriores las telarañas parecían ir al cielo y podías usarlas hubiera edificios o no, aquí no ocurre esto. Cuando pasemos por Central Park, nos será más difícil engancharnos, mientras que entre rascacielos podremos subir más alto. Hasta tal punto llega el detalle que si nos agarramos a la base de un puente, notaremos como la cuerda es más corta y deberemos lanzar otra más rápidamente para no quedarnos sin impulso. Como digo, está repleto de esos pequeños detalles que marcan la diferencia y muestran el cariño de los desarrolladores.
«Nuestro vecino y amigo Spider-Man balanceandose por Manhattan.»
Aunque además de balancearnos podremos escalar o incluso correr en vertical por los edificios, lo que nos interesa ahora es analizar la segunda actividad que más haremos durante todo el título. Combatir.
En este punto es inevitable la comparación, y es que este Spider-man toma prestado muchísimo de lo que hizo grande a la saga del caballero oscuro de Akrham. Esquivas, contraataques, artilugios e incluso los remates pulsando triangulo+círculo. La comparativa es inevitable. Ahora bien, en este apartado sí que veo que el hombre araña no es rival para el Batman de Rocksteady. Las coreografías orquestadas en los títulos del murciélago ya eran una sinfonía de magia desde el primer Asylum, mejorándose cada vez más tras cada título. Sin embargo este Spider-man se queda algo atrás.
El combate es divertido y bastante resultón pero no se nota esa fluidez y maestría que podemos alcanzar en los mencionados títulos. A veces recibiremos golpes injustos o no podremos agarrar lo que en realidad queríamos.  Pero lo peor de todo es sin duda el uso de artilugios, no solo están rotísimos y puedes pasarte el juego casi sin golpear a nadie, solo con una buena combinación de artilugios y poderes que los recargan, sino que es muy molesto utilizarlos en combate.
Ya que estos no tienen un acceso rápido de botones, deberemos pulsar L1 para abrir una rueda selectora que pausa el juego, seleccionar cual queramos, y lanzarlo posteriormente con R1. Algo que se hace realmente aparatoso y poco fluido.

El sigilo es otro corta y pega de la, ya más que repetida, comparativa anterior. Sin embargo en este caso, tanto por las características del personaje como por la ejecución de las situaciones, el sigilo es el punto más flojo de todo el título. Algo que no encaja en absoluto, y que por suerte, en la mayoría de situaciones podremos evitar e ir directamente a las tortas.

Como punto positivo dentro del combate tenemos los remates, muy vistosos y espectaculares y sobre todo la movilidad. Todo el sistema de combate se basa en la movilidad del superhéroe, pudiéndose apoyar en paredes para saltar, hacer combos aéreos bastante largos o lanzar objetos del entorno a nuestros rivales. Todo ello acompañado de un sistema de habilidades por nivel que harán el combate más espectacular y divertido cada vez.
En líneas generales se hace un combate muy divertido con ciertas irregularidades que no empañan el conjunto final. Espero más trabajo en este apartado en una futura entrega para bordar una posible obra maestra.
«Pateando a un matón del tipo gorila, los cuales primero tendremos que aturdir.»
Pasamos a la historia. Si me preguntáis directamente os diría que la historia es buena, muy buena incluso en el tramo final del juego. Sin embargo tiene ciertos matices que cabe destacar.
El primero es la lentitud y el tono desenfadado con la que comienza. La dualidad entre Peter Parker y Spider-man estará presente en todo momento, haciendo misiones con ambos e incluso con algún personaje adicional. El problema que yo veo, es la total obsesión del juego en que nos paremos a realizar secundarias.
Tras cada misión principal el propio Spider-man soltará comentarios como “He descuidado la ciudad, debería darme una vuelta a ver qué ocurre” como pretexto a que invirtamos unos minutos a realizar actividades de menor importancia. Lo cual nos mete mucho en la sensación de cómo actúa el personaje en los cómics, ya que al contrario que Batman, Spider-man se pasea por Nueva York intentando ayudar a todo el mundo, mientras que el caballero oscuro sale de noche a resolver casos concretos contra villanos.
Pero como digo, el problema viene de la fragmentación de la historia principal debido a esto. En mi caso me gusta jugar la línea principal primero, del tirón y al acabar hacer todas las secundarias, pero en este juego me ha sido más tedioso de hacer de este modo. Si en tu caso prefieres ir más despacito, de seguro disfrutarás más estos parones para realizar secundarias.
Lo que es innegable es un guión que va de menos a más, pasando de ocuparnos de algunas persecuciones y maleantes a enfrentarnos a todos los jefes finales en el Acto final. Por supuesto el tramo final es sobresaliente, pero hace sonrojar un poco la mayoría de misiones principales de los demás actos. Muchas de ellas siendo meras introducciones a lo que después serán misiones secundarias, como los puestos de investigación o las bases.
En cuanto a los jefes finales mencionados y sin hacer spoiler, puede decir que son muy vistosos y espectaculares pero que su gameplay no les hace justicia. La mayoría se derrotan lanzándole redes u objetos del escenario siguiendo las mismas mecánicas. Recuerdo cuando gran parte de la comunidad se quejó de la ausencia de jefes finales en Arkham Knight, este Spider-man sí que tiene dichos jefes, pero en muchos casos parecen enemigos normales con trajes espectaculares. Echo de menos algo más de innovación es este campo.
«Aprovechando cualquier ocasión para hacerse un selfie»
Las misiones secundarias son muy numerosas y nos entretendrán más tiempo que la historia principal si queremos completarlas todas. La mayoría pecan de repetición y prácticamente ninguna aporta nada a la historia del personaje. Sin embargo si te gusta mucho el juego y las mecánicas disfrutarás haciéndolas ya que solo refuerzan la sensación constante de ser Spider-man.
Donde sí que se les fue la mano es en el número exageradísimo de delitos que aparecen aleatoriamente en todos los distritos del mapa. Hay más de 100 y se harán sumamente repetitivos de realizar.
Un detalle adicional, son los puzles. Hay dos modelos, uno similar a las tuberías de Bioshock y otro que se basa en la espectrografía. Ambos están bien pero como ya estaréis imaginando, se llevan a la repetición extrema pero esta vez no solo en secundarias, si no la propia historia principal también nos hará realizar muchos de estos puzles.
«Spider-Man no solo contará con un traje. Estos son solo una pequeña parte del repertorio.»
Por ultimo no quiero dejar sin mencionar el tema más polémico de este Marvel’s Spider-man. El downgrade. Fans de Sony afirman que el juego se ve incluso mejor que en los tráilers, mientras que los detractores no hacen más que señalar la escena del charco.
La realidad es que, siendo objetivo, existe cierto downgrade. Sobre todo está presente en la iluminación del juego. Porque sí, la iluminación pesa y es un elemento importantísimo en la optimización. Por lo tanto queda claro que Insomniac ha tenido que cambiar la iluminación para que no baje de los 30 fps. Donde más se nota es en el traje de nuestro héroe, donde antes habíamos visto multitud de reflejos y texturas, ahora son casi colores planos.
«Lo monstrado en el E3 es tiene claramente una mejor iluminación, dejando de lado al charco»
NOTA FINAL

8,5
Sea como fuere, el juego luce extremadamente bien a pesar el downgrade, como ya le pasó a The Witcher 3. La jugabilidad es muy buena sobre todo en la navegación por la ciudad. Un combate muy divertido aunque con margen de mejora y una historia bastante interesante sobre todo en su tramo final completan un juego que es máximo exponente del hombre araña en esta industria. Mi único deseo es que la segunda parte sea más y mejor.

Análisis: Darksiders

“Quien mucho abarca poco aprieta”

Darksiders es un título difícil de etiquetar dentro de un género concreto. La apuesta de THQ por la implementación de tantos conceptos en un mismo juego puede no ser del agrado de todos. Así pues nos encontramos con un Darksiders con claras intenciones pero cuyo resultado final no es más que la mediocridad en la mayoría de aspectos jugables, y la excelencia en ninguno de ellos.
Si es que ya lo dice el refranero español, “Quien mucho abarca, poco aprieta”, el cual define perfectamente esta mezcla de géneros.
El punto clave del juego, y lo que más haremos durante las 15 horas de historia principal que abarca, será combatir. Para ello el título absorbe las ideas que en su día implementó God of War de PS2 que a su vez venían de la saga Devil May Cry. Puede definirse entonces como un hack and slash principalmente.
El problema viene en la mediocridad de su combate. Si bien podemos entender la saga de Dante como la excelencia en el hack and slash ya desde la generación de PS2, God of War simplificó la fórmula para hacerla más adecuada a un mundo con más plataformas y puzzles, todo ello sin perder la excelencia del combate.
«La espada que más usaremos durante toda la aventura»
Darksiders pierde por completo esa excelencia y sencillamente nos intoxica con combos y armas intrascendentes que no salen rentables de utilizar y que al final, usaremos siempre los mismos 2 o 3 movimientos durante el combate. Así como 3 tipos de armas cuerpo a cuerpo de las cuales solo usaremos la espada principal ya que las otras son sencillamente, menos útiles.
Sin embargo, el pecado capital del combate de Darksiders viene de la esquiva y el bloqueo. Movimientos sumamente necesarios en cualquier hack and slash y que en este juego están rematadamente mal. Las esquivan son toscas mientras que para bloquear tendremos que estar inmóviles. En serio, ¿inmóvil en un hack and slash?
El fijado de cámara es casi siempre inútil cuando estamos rodeados de enemigos debido a la tosquedad en la esquiva, y solo la utilizaremos contra enemigos grandes o bosses en solitario.
Dejando claro la mediocridad de su sistema de combate pasemos a sus otros 2 grandes alicientes. Por un lado tenemos unas plataformas bien implementadas y curiosamente diseñadas que no reinventan nada antes visto pero se sienten bastante fluidas. Por otro lado no se enfatiza en las mismas y no dejan de suponer obstáculos al avance mas que verdaderos retos.
«Graficamente el juego luce bien, pero nada impactante.»
Más de lo mismo con los puzzles, los cuales son ingeniosos y están bien resueltos pero se suelen hacer demasiado tediosos y repetitivos en ocasiones y ralentizados a cada paso por más y mas enemigos.
Y es que quizás esto ultimo sea el eje central de los problemas del juego, el ritmo que imprime el título es paupérrimo. Se podría definir como una interrupción constante.
Si estamos disfrutando una zona de combate nos interrumpirán con puzzles o plataformas simplonas, mientras que si un puzzle nos está interesando aparecerán enemigos para molestar.
La sensación general es de un quiero y no puedo de principio a fin de la aventura cuyo diseño de niveles y escenarios bastante inconexos tampoco ayuda a salir de la mediocridad del conjunto. Una aventura acompañada de una historia que no brilla en ningún momento y que se hace algo más notable en su tramo final, donde el juego en general mejora bastante. 
El ultimo punto que me gustaría tocar es la dificultad. Un tema realmente importante cuando basamos un juego en su sistema de combate. Darksiders carece, durante casi todo el juego, de dificultad, puesto que el combate es monótono y aburridolo cual nos lleva a actuar como si fuera un Dark Souls. Es decir, aplicamos un par de golpes, retrocedemos y así sucesivamente. Por supuesto sin las mecánicas de un juego de Miyazaki, lo cual lo deja en muy mal lugar.
«Guerra montando en Ruina, su corcel, que será otro ítem más para usar en combate»
Existen zonas del juego donde la dificultad se dispara absurdamente, con enemigos que nos quitaran más de la mitad de la vida de un golpe. Zonas que no son realmente complicadas si se es experto en el sistema de combate, pero ya que el juego nos permite pasar la mayoría del mismo con 2 combos, al llegar a estas zonas, sencillamente no sabremos jugar. Todo lo contrario a Devil May Cry donde para avanzar hay que jugar cada vez mejor.
Ni siquiera los jefes finalessuelen plantear un reto jugable, todos son combates puzzles donde la dificultad se basa en averiguar que artilugio de los tantos que tenemos es necesario para vencerlos. Y como el resto del juego, están bien pero no sobresalen en nada concreto.
NOTA FINAL

7
Un juego con tintes irregulares y bañado en el mar de la mediocridad. El conjunto de ideas lo hacen un buen juego, el cual se ve que tiene mimo y trabajo por parte de sus creadores. Un trabajo que por otra parte debería haber estado más enfocado a potenciar ciertas partes del juego más que a conectar tantos géneros en uno solo. Aun así, creo que con mejores ideas y mayor innovación podría haber sido un título de sobresaliente puesto que la base es buena.
Por otro lado, si ninguna gran empresa se ha atrevido a fusionar tantos géneros en uno solo, 
¿será por algo no?

Análisis: Dark Souls

“El título que nos hizo volver a los orígenes de los videojuegos”
Si tuviese que remarcar una sola virtud de la desarrolladora From Software sería la valentía. El atrevimiento de crear el juego que a día de hoy ha roto todos los estándares en la industria y ha marcado las pautas de “Como se hace un buen videojuego”.
La marca que ha dejado esta saga en la industria es inimaginable. A día de hoy, todo es Dark Souls. Parecerse a la saga de Miyazaki, ya sea en su mapeado, sus atajos, su diseño, sus bosses o su dificultad es reclamo suficiente de ventas para cualquier título. From Software enseñó al mundo como hacer un buen videojuego.
Lo más curioso de todo es descubrir este título sin haber leído nada sobre él antes. A primera vista es un juego muy atrasado gráficamente para su época, unas texturas de Playstation 2, la iluminación de primero de Blender y los 30 fps a los que corría el juego en PS3 y XBOX360 no ayudaban al conjunto.
    «Screenshot de gameplay de la zona del tutorial.»

Si después de eso, no fuiste como yo, y seguiste jugando al juego después de media hora, descubrirías un juego increíble que era capaz de hablarnos y transmitirnos su historia mediante la jugabilidad, no por la vista. Algo realmente difícil en los tiempos que corren en la industria donde todo son teraflops y texturas 4k.
Aquí, el que escribe, le hizo caso a sus jóvenes ojos allá por 2011 y guardó Dark Souls para no volver a tocarlo hasta ahora, 2018. Me convenció su tercera entrega, y después de Bloodborne he acabado viciándome a toda la saga. A día de hoy he dejado los gráficos a un lado y he disfrutado esta saga como un niño, llegando a ser de mis favoritas y por eso, aunque ha sido el último que he jugado, solo puedo deshacerme en halagos ante Dark Souls 1.
Pero si gráficamente es una castaña, ¿Qué tiene Dark Soulspara ser prácticamente una leyenda? Sencillamente Dark Souls es un conjunto de cosas en las que nada es especialmente brillante, pero que cuando las juntas todas hacen mucho más que la suma de sus partes. 
Me explico: 
La jugabilidad es innovadora, bebe de lo visto en Demon Souls y la mejora. Nos propone un combate táctico donde no todos los enemigos son afrontables en primera instancia y, a veces, es mejor huir para luchar otro día. Los enemigos hacen mucho daño y suelen estar colocados en lugares estratégicos, donde podremos caer al vacío al enfrentarlos, o nos tenderán emboscadas. Por el contrario si dominamos las mecánicas les haremos mucho daño y no nos duraran muchos golpes. Es un intercambio justo.
El juego castiga duramente al novato, le explica poco y le obliga a aprender de sus errores. Seguramente moriremos mucho, pero una vez entendamos que tenemos que avanzar despacio y analizar en entorno constantemente, podríamos incluso pasarnos el juego ni morir ni una vez.
   «Combatir a distancia de manera estratégica suele ser una solución viable en muchas ocasiones»


¿La recompensa de la prudencia? La siguiente hoguera, el siguiente checkpoint donde resucitar si morimos. El juego no perdona los errores y cada hoguera que avistemos será una verdadera victoria.
Pero si Dark Souls tiene algo único es que transmite sensaciones, empezando por ver a lo lejos la siguiente hoguera cuando no llevamos más curaciones y hacía casi 1 hora que no avanzábamos por esa zona, hasta derrotar a un boss que parecía imposible y nos ha costado sangre sudor y lágrimas.
Y lo más importante es que todo el juego se basa en nuestra habilidad. Podemos farmear niveles, claro, pero la diferencia no es abismal. De hecho es común para un fan terminar el juego a nivel 1 o sin morir. En Dark Souls cada uno se pone sus propios retos.
El nivel se sube con almas, que son la moneda de cambio para todo dentro del juego, desde objetos hasta mejoras de armas, pasando por subir de nivel. Lo malo es que si morimos perderemos todas las que no hayamos usado. Podremos recuperarlas si volvemos al punto donde morimos antes, pero si volvemos a caer antes sin haberlas recogido… se irán para siempre. Una mecánica controvertida pero que refuerza la sensación de jugar con cabeza.
Sin embargo, el punto clave del juego, es su diseño de escenarios. Al poco de comenzar llegaremos a un punto de nexo entre muchos lugares del juego. Tenemos libertad total para elegir por donde continuar, pero claro no todas las zonas son igual de simples. Todo el juego esta interconectadoentre sí, y no tardaremos en encontrar un ascensor que nos lleva de nuevo a ese nexo y descubrir así un a atajo para pasar de zona a zona mucho más deprisa. Así se desarrolla todo el juego, en avanzar detenidamente, explorar cada rincón y encontrar atajos y objetos muy útiles a nuestro paso. Esto crea en el jugador una sensación de explorarlo todo, sabiendo que de no ser así podría perderse algo realmente importante, a diferencia de los rpg clásicos donde todo nos sale marcado en el minimapa. Ah, se me olvidaba, aquí no hay minimapa, nuestra cabeza ha de ser nuestra única guía, como en la vida real.
La historia del juego tampoco viene contada tal cual, la tendremos que desgranar de pequeñas frases de algunos npc, muy cortas cinemáticas, y descripciones de objetos. Todo para dar paso al verdadero narrador, nosotros como jugadores escribimos la historia. Podremos ser multitud de clases: guerrero caballero, mago, clérigo piromántico… o incluso mezclarlas todas. Con algunas la aventura es más fácil, por lo tanto es nuestra decisión elegir nuestro propio reto.
Para finalizar los halagos tenemos los enemigos y jefes finales, todos y cada uno de ellos con un diseño muy cuidado y diverso. Cada enemigo nos plantea un reto diferente y deberemos descubrir una estrategia para eliminarlo a base de observación y anticipación. Puede ser ensayo y error si vamos de frente sin pensar, o puede ser un combate lento y táctico, nosotros decidimos.
Los jefes finales tienen, por lo general un diseño increíble y unas mecánicas muy elaboradas. Al principio parecerán imposibles, pero con la estrategia adecuada podrán ser facilísimos. En ningún caso se hacen tediosos o lentos de vencer como en otros títulos, todo se basa en nuestra estrategia.
Juntando el juego base y su magnífico DLC, Artorias del abismo, tenemos entre manos una obra maestra e increíblemente rejugable, ya sea por revivir esta fantástica aventura o para probar otra clase u otra arma.
    «El dragón boquiabierto. Un jefe final espectacular.»

No quiero acabar esta review sin mencionar ningún punto negativo. Empezare por los que son culpa de lo bien que From Sofware ha hecho a sus herederos. Y es que habiendo jugado Dark Souls 3 y Bloodborne, este Dark Souls 1 se queda escaso en casi todo. Las mecánicas o el diseño de enemigos y jefes, el teletransporte entre hogueras o el sistema de control del personaje fueron aspectos que en su momento no eran malos, pero después de ver como ha mejorado, resulta inevitable verlos algo toscos y anticuados. Aunque esto es algo que no desmerece al título en absoluto, ya que es más mérito de sus descendientes que otra cosa. 
Ahora hablare de ciertos aspectos que no estuvieron del todo pulidos en el juego original.
Las builds están rotas, es demasiado fácil jugar siendo guerrero-piromántico ya que posees todas las ventajas del guerrero y del mago de fuego al mismo tiempo. Las piromancias no se ven afectadas por las estadísticas con lo cual puedes usas todas tus estadísticas  en mejorarte como guerrero y disfrutar al mismo tiempo de una poderosa magia de llamas.
Esto, como entenderéis, da al traste con el pvp, un sistema basado en invasiones a otros jugadores que acabamos viendo las mismas builds over-powered o builds troll por las risas. Nada serio, en parte por la falta de roles viables. Ah, y el lag…mejor ni hablar del lag…
Otro aspectos son las armaduras, la armadura de Havel,sencillamente, rompe el juego. Resiste tanto, y tiene tanta estabilidad que podremos hacer un intercambio de golpes directo contra Gwynn, el boss final, y vencerle sin tener que curarnos ni una vez. Como he mencionado, la dificultad la ponemos nosotros y podemos decidir no usar esta armadura, pero como posteriormente se vio en la tercera entrega, algo había que hacer con estas armaduras pesadas.
Por ultimo he de mencionar el control, este no siempre responde a lo que queremos y a veces resulta demasiado lento. Esquivamos en 8 direcciones o incluso 4 si tenemos fijado al objetivo. En entregas posteriores se arregló esto, y lo considero un mérito, pero eso no quita que no pudiese haber estado mejor desde el principio.
    «Encarando al dragón rojo del puente.»


NOTA FINAL

9,5

Una obra maestra que no tiene un 10 solo por sus gráficos desfasados y su control ortopédico. Ambos defectos que serían eliminatorios en la mayoría de los títulos para no llegar ni al notable, pero es que el resto de apartados los resuelve tan bien que no se merece menos que un sobresaliente.
Pero notas aparte, Dark Souls es un juego que todo el mundo debería jugar alguna vez en su vida, olvidarse de muchiflops y 4k, echarle un par de nueces y terminar esta aventura. No será hasta entonces cuando el jugador pueda hacerse una idea de lo que es Dark Souls, un juego que una vez terminado, lo seguirás jugando en tu cabeza durante meses.

Análisis: Nioh



“Nioh no es Dark Souls”
Esta es una review diferente. De hecho, más que una review, esto es una opinión personal sobre Nioh, un título malamente categorizado como “un Dark Souls de samuráis” y para desilusión de un servidor, de la saga de From software solo tiene un par de matices.
Es cierto que al empezar a jugar, cualquier jugador de la obra de Miyazaki sentirá cierta nostalgia de lo vivido en la saga souls-borne, en especial Bloodborne, título que creo, ha sido la mayor inspiración de Team Ninja para este Nioh.
Fácilmente se pueden desengranar los pilares que han hecho grandes a los títulos de From Software en Nioh. Un diseño de escenarios basado en el descubrimiento de atajos y la exploración minuciosa, un sistema de combate que invita a pensar antes de actuar y una dificultad endiablada parecen ser las mismas premisas de las que partía el primer Dark Souls.
Pero Team Ninja ha querido dotar al juego de su propiaidentidad distanciándose de ser una mera copia. Añadiendo un componente de farmeo y looteo de equipamiento más típico de la saga Diablo y un sistema de combos para que intentemos hacerlo bonito. Algo que sería un gran acierto sin duda si no estuviera mal implementado…
Empecemos por la clave, la dificultad. Cualquier jugador de Dark Souls que haya probado Nioh, se habrá sentido atraído por su dificultad. Al principio está bien, va in-crescendo poco a poco hasta que se convierte en un infierno. Hasta ahí todo bien, de maravilla incluso. Pero a partir de ahí la dificultad sigue subiendo, y subiendo. Los enemigos más cutres nos hacen instakill, nos rompen la guardia de un golpe y la habilidad pasa a un segundo plano para dejar paso al farmeo
Una mecánica desastrosa que da al traste con toda la dificultad del juego. ¿Nioh es difícil? Si no farmeas suficiente es imposible, y si farmeas demasiado es un paseo. Algunos pueden pensar en Dark Souls es parecido pero de eso nada, en dark souls el equipo y el nivel se nota, en Nioh es imprescindible. Estar 15 niveles por debajo del recomendado para la misión es, como he mencionado recibir instakill del enemigo más piojoso, y afrontar la misma misión 15 niveles por encima significa un paseo por el campo. En este aspecto el juego se parece mucho más a la saga Diablo de Blizzard.
El aspecto de la jugabilidad va atado en corto a lo anteriormente mencionado. Nioh, posee una jugabilidad excelente, muy inspirada en el frenetismo de Bloodborne. Un grupo reducido de tipos de armas pudiendo cambiar entre ellas en mitad del combate y 3 posturas diferentes de guardia: alta, media y baja. Con diferentes características y combos. Si, Nioh, añade combos a su repertorio y eso a primera vista está genial.
El problema de esto viene cuando jugamos. Apenas haremos uso de combos espectaculares, ni los parry ni ninguna habilidad de ese enorme árbol de habilidades para cada arma. ¿Y por qué? Porque Nioh no perdona los fallos. Si bloqueas mal, mueres. Si usas un combo el enemigo no se desestabiliza, contraataca y mueres de un golpe. El juego intenta parecerse a un hack and slashde mercadillo y lo hace rematadamente mal. Así que, lógicamente, el jugador opta por la técnica de la rata, golpear, retroceder y volver a golpear. Es sin duda un aspecto excelente a la par que mal aprovechado. Y mi opinión es que Team Ninja no sabe poner el juego difícil sin elevar hasta lo absurdo la vida y el daño de los enemigos. Algo que siempre he criticado en todos los juegos y que parece que solo Miyazaki sabe encontrar en equilibrio entre verdadero reto y dificultad artificial.
Cambiando de tema, el juego se divide en misiones diferentes, instancias separadas que deberemos ir terminando para superar la historia principal, y a las que se le añaden misiones secundarias de un nivel mucho peor. Algunas de ellas de dificultades altísimas para motivar al jugador a farmear más y lotear mejor equipo. Algo que no es malo, pero desde luego no es mi estilo.
Y es que cuando no tienes un componente fuerte online, gente de verdad contra la que medirte, farmear me parece absurdo. Pero es una opinión. Bueno es cierto que Nioh tiene componente cooperativo online y también PvP, pero mejor no hablar de este último porque es sencillamente una basura.
Me gustaría decir que al menos la historia es buena, pero la verdad que pasa sin pena ni gloria en todo el conjunto. Lo que si me gustaría mencionar su extremadamente alta rejugabilidad, por motivos de farmeo claro, pero desde luego el título quiere que sigas jugando horas y horas antes y después de terminar su historia, algo que sin duda complacerá a muchos.
El plato fuerte un título de estas características son los jefes finales. En este caso cumplen pero no destacan visto lo visto en el mundo souls y abusan muchísimo de mecánicas de instakill. Mientras que en Dark Souls 3 y Bloodborne la primera impresión era de asombro ante lo que parece imposible, conforme lo intentamos vamos forjando una estrategia y podemos vencer al boss mediante observación y anticipación. En Nioh se lleva al extremo debido a esta injusta dificultad (cuando farmeamos poco claro) y cada enemigo final nos causa una sensación de que sabemos lo que tenemos que hacer y resulta relativamente fácil pero morimos por cualquier error, llegando a ser sumamente frustrante y obligándonos a memorizar el combate de cabo a rabo haciendo los enfrentamientos tediosos y bastante largos. Algo muy lejos de lo que vimos en el frenetismo en los bosses finales de Bloodborne, que aunque largos, daban muchísimo juego a disfrutarlos y a aprender de las derrotas.
Y antes de dar mi conclusión y veredicto, me gustaría comentar unas pautas con las que para mí, este Nioh hubiera sido incluso mejor que toda la saga souls:
Nioh debería haberse enfocado a ser un hibrido entre el combate táctico de un Souls y los combos de un hack and slash, para ello habría de prescindir de una dificultad injusta y dotar a nuestro héroe de mayor control y formas de infligir daño, curación, bloqueos y esquives. Bonificando al jugador que se arriesga y aprende y no al que juega como una rata. Evitar ese farmeo y looteo extremo o dejarlo para el end-game en forma de coliseos o algo realmente trabajado y alejado de meras misiones con enemigos con daño infame y barras de vida kilométricas. Y por último hacer un balance de builds y ajustarlas para un pvp divertido una vez terminemos el juego.
NOTA FINAL
 8

Como conlusión, Nioh es un buen juego. Un juego que dudo que muchos de los analistas de las revistas hayan completado todo su contenido para hacer sus review y que simplemente analizaron lo bonito que parece en un principio y se olvidaron de comentar sus defectos. Si el farmeo, el looteo y el repetir te gusta y además quieres un reto elevado, Nioh es tu juego, pero si vas buscando algo que te quite esa espinita de estar 2 años sin un nuevo título de From Software mejor que rejuegues algún Dark souls de nuevo porque este título no es para ti.

Análisis: Batman Arkham Knight

«El final del Caballero Oscuro»


La ultima entrega del caballero oscuro nos la vuelve a brindar otra vez el estudio de Rocksteady. Estudio que saltó a la fama con las dos primeras entregas, Arkham  Asylum y Artkham City, siendo su tercera entrega una precuela, Arkham Origins que no fue desarrollada por la firma de Rocksteady, y que se llevó unas críticas un tanto inmerecidas.
Una vez repasada la saga que puso a Batman donde se merece en el mundo del entretenimiento audiovisual, esta cuarta y definitiva entrega cierra la franquicia de buena forma y nos propone un título continuista pero a la vez más ambicioso en cuanto a mecánicas y mundo  abierto.
La historia será más de lo mismo que en anteriores juegos, una ciudad que salvar y la gran mayoría de villanos del universo del murciélago presentes y listos para darnos guerra, incluso el Joker volverá después de su fatídico final en Arkham City, y esta vez será una batalla aún más psicológica. Aunque en conjunto se nos hace una historia menos intensa que la de la segunda entrega, quizás por la ausencia de factor sorpresa.
Se nos propone un mundo más abierto y con más zonas a explorar, con los ya típicos coleccionables de Enigma que nos presentarán puzles bastante enrevesados si queremos obtenerlos todos y enfrentarnos al villano. Como villano principal tendremos al espantapájaros en su máximo esplendor y al caballero de Arkham, que da nombre al título y que si no hemos leído los comics, nos deparará alguna que otra sorpresa.
El apartado gráfico y sonoro son alucinantes, siendo el primero una maravilla en los modelados del caballero oscuro, contando este con la mejor y más impresionante armadura de la saga. Por supuesto  los enemigos principales están trabajados hasta el más mínimo detalle al igual que el Batmovil del que hablaremos luego. Donde pierde algo de detalle es en los enemigos ordinarios y en ciertos detalles de la ciudad, aunque en conjunto global es sobresaliente. Lo mismo con el apartado  sonoro,  sobre todo con un doblaje al castellano con nuestro doblador original del Batman de Christian Bale.
Nos encontramos también ante el título más completo en cuanto a la jugabilidad y la forma de afrontar las misiones, aunque siempre prefiriendo el sigilo, contaremos con multitud de gadgets para utilizar, un árbol interesante de habilidades y como inclusión especial de esta cuarta entrega, el Batmovil. El coche más icónico de los superhéroes viene para echarnos una mano en cualquier momento.
Podremos llamarlo para batallar contra tanques, desplazarnos más rápido o perseguir a los enemigos. Un elemento magnífico pero que, por contrapartida, el juego abusademasiado de él, haciéndolo imprescindible en multitud de ocasiones. Así pues, nuestro compañero con ruedas deja de impresionar a poco de avanzar en la historia y puede resultar algo tedioso en la recta final. Caben destacar ciertos puzles que deberemos resolver con el Batmovil y que son bastante inteligentes.
Completan este apartado un selector de misiones que nos permitirá afrontar la historia y las misiones secundarias como y cuando queramos. Siendo estas últimas bastante buenas y fieles a los cómics en su mayoría. Una gran ayuda para sumergirnos en el universo del murciélago. El modo detective, por su parte, vuelve a estar presente y de una forma poco abusiva hace las delicias de muchos jugadores y otorga algo de pausa al título para conservar el ritmo.
Atendiendo a lo menos trabajado del juego, tenemos un mundo abierto demasiado vacío que quizás no le hacía falta a nuestro héroe y que parece estar ahí solo para que nos paseemos con el Batmovil. Siendo Gotham una ciudad bien recreada pero con muy poca espectacularidad en sus vistas, además de unos jefes finales que no están a  la altura en esta entrega en comparación a lo visto en Arkham City. El Caballero de Arkham fue una gran decepción en general.
La mala optimización en la versión de PC merece una mención especial, algo de esperar, por otra parte, después de haberse tenido que retirar del mercado en Steam a los dos días de su lanzamiento debido a que el port de consola a PC era catastrófico e imposible de jugar. Bastante bien ha quedado al final para los problemas que ha tenido.
NOTA FINAL

8,5
La culminación a la saga que ha puesto en su lugar a Batman dentro de los videojuegos. Una historia que supera a las películas de Nolan en todas sus entregas pero que no está a la altura de Arkham City. Peca de continuista en todos los aspectos y la inclusión del Batmovil, aunque atrevida, se hace demasiado abusiva y repetitiva a la larga.
Un título en conjunto muy bueno que merece la pena tanto si jugaste a los anteriores como si no, de hecho, en este último caso seguramente será mejor acogido debido al toque tan peculiar de los títulos de Rocksteady.

Análisis: Titanfall 2


«Un soplo de aire fresco para un género bastante quemado»

Lo primero que quiero decir de este juego es que me ha sorprendido muy gratamente. Mi análisis se refiere solo al modo campaña de un jugador puesto que el online no lo he probado. Una pena ya que es un juego destinado al online. Debido a esto, desde la compañía se han tomado la licencia de innovar en el modo campaña, y les ha salido genial.
Una campaña interesante, que si bien no cuenta la mejor historia del mundo, esta es lo suficientemente buena como para engancharnos e introducirnos en el asombroso mundo de Titanfall 2. Encarnamos a un piloto novato de titanes que en su primera misión se ve en la obligación de tomar posesión del titan de su general debido al fallecimiento de este.
Podremos pues manejar al piloto, de manera similiar y a la altura del mejor call of duty o battlefield en cuando al aspecto del shooter mas purista se refiere. Además se añade la funcionalidad de caminar por las paredes y un doble salto gracias a nuestro propulsor. Esto da muchísimo juego en los enfrentamientos y no quiero ni imaginar en el online.
Cuando controlemos al titán seremos una máquina de matar a todo lo que se mueva y además, asombrosamente ágil para las dimensiones del robot. Enfrentaremos a jefes finales, otros titanes con sus puntos fuertes y débiles y  multitud de habilidades diferentes y armas. Al igual que disponemos nosotros de una gran variedad de armamento, tanto para nuestro piloto como para nuestro titán.
La campaña es bastante buena. No solo mataremos  sino que también habrá zonas de plataformas, intercaladas con tiroteos. Tendremos zonas sin gravedad y viajes espaciotemporales que utilizaremos para resolver puzles plataformeros dinámicos.  A fin de cuentas es una mezcla muy interesante que visto lo visto en los shooters modernos, se agradece.
Un juego que por otro lado no deja de ser un shooter puro orientado al online, con todo lo que ello significa para lo bueno y para lo malo. Posee una campaña muy lineal aunque para nada desmerecida, acompañada por una historia buena para la media del género pero floja en comparación al resto de la industria de los videojuegos.
NOTA FINAL

8
El balance global del juego es muy positivo. Ojala todos los shooter multijugador bebieran de lo que ha hecho este Titanfall 2, introduciendo buenas campañas más allá del derroche gráfico. Un muy buen shooter penalizado, como siempre, por el monopolio de CoD y Battlefield en el sector del genero bélico y que no tiene lo necesario en lo narrativo para competir contra los grandes del shooter de un jugador al estilo Bioshock.